El conflicto en Ucrania, una amenaza sobre las cuentas energéticas de la Argentina
La crisis entre Rusia y Ucrania, que involucra a los Estados Unidos y Europa, genera tensión en los repicas del GNL que Argentina deberá importar para cubrir el pico de demanda del invierno.
“Se está observando que hay una cierta caída del precio del GNL, el mercado está muy volátil por diversas variables. Esperamos que ese sostenga la baja de precios para que la importación e GNL para este invierno afecte lo menos posible la disponibilidad de divisas”, señaló la semana pasada Agustín Gerez, presidente de IEASA, la compañía estatal encargada de las importaciones de gas. Sin embargo, en las últimas horas el conflicto ucraniano cambió el escenario y se espera que los precios del GNL vuelvan a inflarse.
“Debemos reevaluar la situación, en particular con respecto a Nord Stream 2”, dijo Scholz en una conferencia de prensa con su homólogo irlandés, y agregó que el Ministerio de Economía analizaría nuevamente el proceso de certificación dadas las acciones de Rusia.
Esa decisión de Alemania -junto con la amenaza de guerra- impacta de lleno en los precios del gas en Europa y en el GNL a nivel global.
“Bienvenidos al nuevo mundo donde los europeos muy pronto van a pagar 2.000 euros por 1.000 metros cúbicos de gas natural”, ironizó vía Twitter el vicepresidente del Consejo de Seguridad de la Federación Rusa, Dmitry Medvedev, tras el anuncio de Scholz.
El año pasado, Argentina importó GNL a un promedio de 8,4 dólares el millón de BTU. Para este año, antes de que escalara el conflicto en Europa, se estimaba que iba a tener que pagar al menos unos 20 dólares del MBTU, lo que significaría un incremento adicional de unos 1.500 millones de dólares para abastecer a las terminales de Escobar y Bahía Blanca, si se mantienen los niveles de importación de 2021.
Sin embargo, Bolivia ya anunció que destinará menos producción al mercado argentino, con lo cual reemplazar ese gas con GNL le significaría al país una erogación de unos 1.300 millones de dólares, como mínimo, según estimaciones de consultoras privadas.
El escenario hace complejo el cumplimiento del acuerdo del gobierno con el FMI, que incluye reducción de subsidios a las tarifas energética.







