OIL & GAS

El coronavirus restrasó la reactivación del oleoducto para exportar crudo por el Pacífico

Las tareas de readecuación del ducto OTASA se postergaron. Permitirá retomar el envío de petróleo a Chile y abrir nuevos mercados internacionales para la producción de Vaca Muerta.

YPF tiene la concesión del Oleoducto OTASA.

La pandemia del coronavirus retrasó las tareas de readecuación del Oleoducto Transandino SA (OTASA) que lleva adelante la empresa Oldelval para reiniciar la exportación de crudo de Vaca Muerta a Chile y abrir nuevos mercados internacionales a través del Pacífico. 

El ducto entre el yacimiento Puesto Hernández y la ciudad chilena de Talcahuano dejó de operar en 2006, cuando su único cliente, la refinería de ENAP, dejó de demandar crudo neuquino.

En septiembre, OTASA -una sociedad creada en 1992 que es controlada por A&C Pipeline Holding Company, cuyos accionistas son la empresa estatal chilena ENAP (36,25%), YPF (36%) y Unocal Argentina (27,75%)-,  y Oldelval firmaron un contrato para la inspección, adecuación y puesta en servicio del ducto, con el objetivo de abrir nuevos destinos para el petróleo de Vaca Muerta.

Desde 2010, el oleoducto se utiliza de forma excepcional para almacenar crudo de YPF, que tiene la concesión hasta 2027.

Baqueanos para recorrer la traza

El CEO de Oldelval, Jorge Vugdelija, dijo que “más allá del negocio, de los desafíos técnicos, es una experiencia tremenda estar trabajando en esas instalaciones”.

La tarea es compleja por las condiciones geográficas. La empresa debió recurrir a baqueanos para seguir la traza del ducto a caballos a través de la cordillera.

Vugdelija destacó, durante un desayuno virtual organizado por Fundece, que OTASA “representa la posibilidad de exportar riqueza de la cuenca no sólo hacia Chile, sino un hacia un mercado de exportación de crudo desde el Pacífico”.

“Los que conocen el tema comercial, dicen que el crudo de Vaca Muerta podría encontrar mejores mercados desde el Pacífico que desde el Atlántico”, agregó. 

El CEO de Oldelval señaló que los trabajos se paralizaron por el aislamiento social y que se está reviendo el nuevo cronograma para retomar las actividades. 

El impacto en el transporte

El sistema de Oldelval sintió el impacto que tuvo la pandemia en la industria del oil & gas. En marzo, al inicio de la cuarentena, los oleoductos troncales registraron un incremento de los volúmenes transportados porque cayó la refinación producto del derrumbe del consumo de combustibles. El cierre del procesamiento de la refinería de Plaza Huincul y la baja de carga de la destilería de Luján De Cuyo (Mendoza) hizo que se incrementara el bombeo de petróleo hacia Puerto Rosales (Buenos Aires). 

En abril, el volumen transportado se derrumbó y comenzó a recomponerse entre mayo y junio, a media que se flexibilizó el aislamiento social en amplias regiones del país y que empezaron a incrementarse los precios internacionales. 

El transporte de crudo fue impactado por el coronavirus.

“A partir de mayo-junio se empezaron a producir exportaciones de petróleo de la Cuenca Neuquina, todavía no en forma permanente. Pero están programados mayores volúmenes de exportaciones para julio porque se recompusieron los precios internacionales y porque la demanda local está abastecida”, aseguró el CEO de Oldelval, quien indicó que las estimaciones prevén que la demanda doméstica de combustibles se mantendrá en los niveles actuales en los próximos meses.

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