Por Ernesto López Anadón (*)

Celebramos un nuevo aniversario del descubrimiento del petróleo en Comodoro Rivadavia. Han pasado más de cien años. A través de esos años nuestra industria en el país ha crecido y se ha tecnificado. Creció no solo en la perforación de los pozos, sino también en una extensa cadena productiva que abarca la exploración y producción de hidrocarburos, el refino y la comercialización de derivados, el transporte y la distribución de gas, la perforación y la terminación de pozos, los servicios de campo, la ingeniería y la construcción, los fabricantes de todo tipo de productos y un sinnúmero de otras empresas de distinto tamaño que también concurren a la producción de los pozos.

Esto generó por un lado una enorme red de empleo en todo el país que sumados a los empleos indirectos e inducidos se cuenta por cientos de miles y por otro, montos de inversión no igualados por otras actividades.

Si en una pequeña escala uno mira el crecimiento de la producción a lo largo de todos estos años, podría pensar que esa evolución fue constante a través del tiempo. Sin embargo, al agrandar la escala uno observa innumerables y pronunciados retrocesos. Es por que la industria ha tenido que adaptarse permanentemente a bruscos cambios en las reglas de juego, que en definitiva retrasaron el pleno desarrollo de nuestros recursos, con grandes pérdidas para el país, quizás la más importante la del tiempo, que es irrecuperable.

“El desarrollo de estos recursos pueden aportar al país inversiones del orden de los 20.000 millones de dólares al año, exportaciones del orden de los 12.000 a 15.000 millones de dólares al año y recaudaciones impositivas en el orden de los 2.000 a 3.000 millones”.

Argentina necesita imperiosamente retomar la senda de crecimiento, que traiga bienestar y termine con la pobreza.

Una de las principales herramientas con que hoy se cuenta para eso es el desarrollo de nuestros importantes recursos de gas y petróleo, convencionales, no convencionales y en el off shore. Esto seguramente contribuirá en gran medida y en relativamente corto plazo a dicho crecimiento.

En mi entender, con este proyecto comulgan la gran mayoría de las fuerzas políticas. Esperemos que éstas logren llegar a acuerdos sobre una única política a mantener en el largo plazo, que facilite el pleno e ininterrumpido desarrollo de estos recursos que pueden llegar a aportar al país inversiones del orden de los 20.000 millones de dólares al año, exportaciones del orden de los 12.000 a 15.000 millones de dólares al año y recaudaciones impositivas en el orden de los 2.000 a 3.000 millones de dólares anuales.

En diciembre también se cumplen cinco años de la firma de los acuerdos de París sobre reducción de emisiones de gases de efecto invernadero en un intento de evitar que la temperatura media suba más de un grado y medio por encima de la temperatura media de la época preindustrial, a lo que Argentina adhirió.

Nuestro país representa menos del 1% de las emisiones globales y tiene una matriz energética basada en el gas natural, lo que nos otorga un excelente posicionamiento con respecto a muchos otros países, como ser los ocho países más desarrollados que queman el 80% del carbón global y son responsables de dos tercios de las emisiones actuales y de la mayor parte de la concentración actual de dióxido de carbono en la atmósfera.
Uno de esos países, Estados Unidos, consiguió ser el que más redujo sus emisiones en los últimos años, hecho que le permitió suscribir el acuerdo de París. Y esto lo logró solamente porque el gas natural desplazó en gran escala al carbón en la generación térmica.

“Nuestro país representa menos del 1% de las emisiones globales y tiene una matriz energética basada en el gas natural, lo que nos otorga un excelente posicionamiento con respecto a muchos otros países”.

En el país, la industria del petróleo y del gas trabaja responsablemente para minimizar el impacto que toda actividad humana tiene sobre el medioambiente y también en extensos programas de reducción de gases de efecto invernadero.

Nuestras Comisiones técnicas, reunidas de manera permanente, elaboran mejores prácticas, analizan e intercambian experiencias y tecnología, para mantener a nuestra actividad sustentable en el tiempo.

Es decir, nuestra industria está comprometida a contribuir de manera activa para alcanzar las metas trazadas en los acuerdos de París.

Este año ha sido un año duro para todos, en gran medida por los efectos que la pandemia tuvo sobre la actividad económica en el mundo y en el país.

A pesar de eso, pudimos mantener los niveles requeridos de actividad que aseguraron al país un suministro continuo de energía, para hospitales, fuerzas de seguridad, redes de comunicación y a la sociedad en general. Todos pudieron operar sin sobresaltos. Por lo que quiero hacer llegar mis felicitaciones a toda la industria por ese logro obtenido a pesar de las dificultades operativas y personales que tuvieron que afrontar. Incluyo en esto también al sistema eléctrico argentino en todos sus segmentos.

*Discurso del Presidente del Instituto Argentino del Petróleo y el Gas por el Día del Petróleo 2020

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