OIL & GAS

La terminal de GNL de Escobar marcó un récord histórico de inyección de gas

Ayer aportó 22,7 millones de m3 al sistema. El buque regasificador puede abastecer a todo el AMBA en menos de cinco horas.

La terminal regasificadora de Escobar marcó ayer un récord histórico de inyección de gas de 22,7 millones de metros cúbicos día (MMm3/d) para atender el pico de demanda que generó el ingreso de un frente de aire frío en el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA), la zona más poblada del país.

Gabriela Aguilar, gerente general de Excelerate Energy Argentina, la compañía que opera el buque de GNL (Gas Natural Licuado) ubicado en el río Paraná, dijo a Patagonia Shale, que ayer se superó la marca máxima anterior del 14 de agosto de 2019, cuando se había alcanzado los 22,3 millones de metros cúbicos.

“Lo que sucedió es que ingresó un frente de aire frío que disparó la demanda”, señaló Aguilar, quien explicó que el barco regasificador de Escobar puede abastecer de gas a todo el AMBA en apenas cinco horas.

Tras la concreción de una serie de inversiones, desde el año pasado el buque tiene una capacidad de regasificación de hasta 25 millones de m3 diarios. Sin embargo, esa cifra no se puede lograr por el límite técnico que impone el sistema del gasoducto a Cardales, que opera TGN.

Para esta semana se espera que el consumo de gas de toda la Argentina supere los 155 MMm3/d. La mayor parte de la demanda en esta época del año corresponde al sector prioritario -los hogares-, y se ubica entre los 65 y 75 MMm3/d, dependiendo de las temperaturas. Luego le siguen la generación eléctrica (entre 32 y 40 MMm3/d), y por el segmento industrial (aproximadamente 30 MMm3/d), según las proyecciones del Enargas.

“En invierno siempre se requiere una inyección pico muy importante, sobre todo para atender el sector residencial, porque hoy la demanda industrial está muy caída”, indicó la presidenta de Excelerate Argentina, Gabriela Aguilar.

La doble función del buque

La terminal de GNL permite, por un lado, atender los picos de consumo que se registran en los meses de invierno; y por otro, funciona como un seguro o backup ante necesidades específicas en el resto del año, ante eventuales disrupciones de la producción doméstica de gas.

El buque regasificador de Excelerate comenzó a operar en 2011, cuando la producción de gas local acumulaba años de caída libre por la falta de inversiones en el sector del upstream.

En los últimos tres años la cantidad de días que debió inyectar gas al sistema cayó notablemente por el crecimiento de Vaca Muerta, que permitió desplazar buena parte de la importación de GNL. De hecho, en 2018 dejó de operar el barco regasificador Exemplar que estuvo amarrado durante 10 años en el puerto de Ingeniero White.

Entre ambos barcos, se llegó a inyectar hasta 37 millones de m3 diarios, 20 MMm3/d por Escobar y 17 por Bahía Blanca.

“En invierno siempre se requiere una inyección pico muy importante, sobre todo para atender el sector residencial, porque hoy la demanda industrial está muy caída”, indicó la gerente general de Excelerate para Argentina.

Y explicó que “también se necesita para generación eléctrica, porque si no estuviese ese gas disponible, los generadores eléctricos deberían consumir combustibles líquidos que son más caros y más contaminantes. El sistema echa manos a la mayor cantidad de gas que se pueda tomar, ya sea al LNG como a la producción local o a la importación desde Bolivia”.

Este año, el Estado, que importa GNL vía licitaciones a través de IEASA, logró compras de GNL para el invierno a precios históricamente bajos por el impacto que tuvo el coronavirus en la economía global. Adjudicó cargamentos a un promedio de 3 dólares el millón de BTU, la mitad que lo que costó el año pasado.

La desaceleración de la economía obligó a China a rechazar cargamentos de GNL lo que produjo una sobreoferta en el mercado.

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