OIL & GAS

Las claves de la nueva puja por el precio del barril criollo

Las refinadoras no integradas agitan el fantasma del desabastecimiento. Las productoras puras aseguran que se debe proteger al segmento del upstream que apuesta a Vaca Muerta e invierte a riesgo. Las provincias piden que se sostenga el precio de u$s 45. Nación evalúa modificaciones.

Mientras el Gobierno Nacional evalúa si realiza modificaciones al barril criollo, diversos actores de la cadena comenzaron estos días a presionar en la nueva disputa por la renta de un negocio golpeado por la pandemia.

El primer paso lo dieron las compañías refinadoras no integradas, lideradas por Raizen y Trafigura, que comenzaron a agitar el fantasma del desabastecimiento de combustibles. Desde la semana pasada hicieron trascender el supuesto faltante de algunos derivados (combustibles para embarcaciones y asfaltos) por la escasez de crudo para refinar. Además, alertaron el peligro de necesitar importar gasoil y naftas a partir del mes próximo.

Según ese sector, les cuesta conseguir petróleo porque las productoras prefieren vender el exterior donde consiguen mejores precios porque no pagan regalías sobre los 45 dólares que establece el Decreto 488 para el mercado interno.

Tener que importar combustibles con una demanda aún muy por debajo de los meses previos al aislamiento social, y cuando se exportar el 40% del petróleo de Neuquén, sería un escándalo. Las ventas de naftas son un 30% inferiores a febrero, las de gasoil un 20% menos, y casi no se vende combustibles para aviones porque la aviación comercial está paralizada.

Además, la legislación vigente establece claramente que sólo se pueden exportar excedentes y es obligatorio abastecer las necesidades del mercado interno.

Las productoras no integradas señalaron que en los últimos años “la balanza estuvo más inclinada hacia el sector del refino”, en perjuicio de las compañías del upstream que están invirtiendo a riesgo y apostando a Vaca Muerta.

Desde el otro lado de la vereda, las productoras no integradas, las que sólo venden petróleo y gas, aseguran que hay stocks de crudo en las terminales del Golfo San Jorge y Bahía Blanca y que no existen motivos para que las exportaciones se frenen, como deslizaron las refinadoras que agitan el escenario de desabastecimiento.

Fuentes de ese lote de empresas integrado por Vista, Tecpetrol, Pluspetrol, Exxon, CHNC, Petronas, Pampa Energía, Equinor, Shell, indicaron a Patagonia Shale que las refinadoras no integradas presionan para que el gobierno baje la cotización del barril criollo para mejorar sus márgenes de rentabilidad.

Las refinerías están dispuestas a pagar por el curdo a un precio de paridad de exportación, en torno a los 40 dólares, y no los 45 dólares que establece el Decreto 488.

Las productoras no integradas señalan que en los últimos años “la balanza estuvo más inclinada hacia el sector del refino”, en perjuicio de las petroleras que están invirtiendo a riesgo en los yacimientos y apostando a Vaca Muerta.

Esas compañías consideran una buena señal que comiencen a recomponerse los precios en los surtidores, respaldan la paridad de exportación y que a la vez haya un piso que proteja al segmento del upstream “que es el que más invierte y más riesgos toma en la cadena productiva del sector”.

El impacto del barril criollo

El barril criollo fue una medida en ese sentido, pero las refinadoras que compran crudos a terceros se han visto reacias a pagar ese precio por no poder trasladarlo a los combustibles, los cuales estuvieron congelados casi nueve meses, hasta el aumento del martes pasado (de entre 4,5 y 6 por ciento), y aún están retrasados un 7%.

Para las productoras no integradas fue vital la apertura de la vía exportadora para hacer caja, ya que por la crisis y la caída de las ventas de combustibles las petroleras integradas como YPF y PAE se están autoabasteciendo de crudo.

El barril criollo no es la solución para los problemas que acarrea el sector, porque la demanda está deprimida. Pero benefició a las petroleras no integradas que consiguieron un mejor precio en el mercado interno en momentos que el barril a nivel internacional rondaba los a 35 dólares.

Para las productoras no integradas fue vital la apertura de la vía exportadora para hacer caja, ya que por la crisis y la caída de las ventas de combustibles las petroleras integradas se autoabastecen de crudo.

Para las compañías que refinan su propio crudo significó una carga, ya que debían pagar regalías sobre 45 dólares, y no podían trasladar los costos a los surtidores.

Sin embargo, la medida fue respaldada por el flamante CEO de YPF, Sergio Affronti, porque apuntaló los ingresos de las provincias productoras, los cuales al inicio de la pandemia se vieron doblemente golpeados por la caída del precio internacional y por el cierre de pozos.

Políticamente hubiera sido un problema para la petrolera nacional operar en provincias arrasadas por las crisis. Con frecuencia, en las provincias productoras, YPF es el faro de reclamos sociales, una especie de Gobernación paralela.

En ese sentido, los estados petroleros fueron los mayores beneficiados por el barril criollo. Ante el ruido generado en los últimos días, salieron a posicionarse nuevamente en defensa de ese precio sostén, y pidieron a Nación, a través del sello de la Organización Federal de Estados Productores de Hidrocarburos (Ofephi), que se mantenga el barril criollo.

En el caso de Neuquén, debió iniciar reclamos para recuperar unos 200 millones pesos que algunas petroleras liquidaron por debajo por no cumplir con el Decreto 488. (Leer más: Barril criollo: Neuquén recuperó $136 millones por regalías mal liquidadas)

Nación evalúa cambios

El Decreto 488 establece una revisión trimestral de las variables del sector, y habilita al gobierno a introducir cambios.

Consultado por Patagonia Shale, el subsecretario de Hidrocarburos de la Nación, Juan José Carbajales, señaló que el tema “se está analizando”.

Días atrás, en una entrevista con este portal, Carbajales indicó que están “monitoreando las variables que confluyen en los niveles de rentabilidad de los diferentes eslabones de la cadena de producción y comercialización. Las variables son, obviamente, la demanda interna, que se desplomó por la crisis de la pandemia, el precio de la cotización del Brent, que cuando empezamos a discutir, en marzo, estaba debajo de 30 dólares el barril y hoy roza los 45; y la evolución del tipo de cambio”.

Carbajales indicó que están “monitoreando las variables que confluyen en los niveles de rentabilidad de los diferentes eslabones de la cadena de producción y comercialización”.

“Sobre todas esas variables se están evaluando diferentes alternativas de adaptación del nivel que está establecido en el decreto, que lo permite cada tres meses, período que se cumple ahora a fines de agosto. Estamos juntando elementos y dialogando con la industria del upstream, del downstream, así como con las provincias, para definir si es necesario hacer cambios. Y con YPF, obviamente, que tiene un rol estratégico en este tema”, dijo el funcionario nacional.

Indicó que hay dos mecanismos previstos en el decreto 488: o modificar el valor al cual debe realizarse la transacción, o bien habilitar algún tipo de flexibilidad en los descuentos que pueden negociar los productores y refinadores, siempre con algún limite a esa brecha sobre la cual puedan negociar.

Las cartas se están barajando de nuevo y cada sector pugna por la rentabilidad de un negocio muy deprimido por el impacto del Covid-19. Ahora el escenario es diferente: el barril criollo y el Brent están parejos, la demanda interna está en recuperación y el retraso de los precios en los surtidores se redujo al 6%.

El Decreto 488 quedará sin efecto si la cotización del Brent supera la barrera de los 45 dólares durante 10 días consecutivos.

Leer más: La entrevista exclusiva con Juan José Carbajales

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