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Los detalles del Plan Quinquenal de Lanziani y el gasoducto Vaca Muerta-Brasil

El secretario de Energía elabora un master plan de infraestructura que tiene tres ejes: la construcción de un gasoducto troncal desde Tratayén hasta San Jerónimo, con ampliación a Brasil; obras de transporte eléctrico; y la central Atucha III.

La Secretaria de Energía de la Nación, que dirige Sergio Lanziani, está culminando la elaboración un Plan Quinquenal Federal de Infraestructura Energética, bajo la premisa de que las redes de transporte de electricidad de gas están saturadas, y que la inversión en ese sector apalancará la recuperaron de la economía post pandemia del coronavirus.

El documento preliminar al que accedió Patagonia Shale, cuyos detalles están siendo ultimados, plantea tres grandes ejes: líneas de transporte eléctrico, gasoductos y la construcción de la central nuclear Atucha III.

Nuevo gasoducto desde Vaca Muerta

El Master Plan destaca que desde el año pasado los gasoductos troncales que parten desde Cuenca Neuquina están al tope, y que es imposible que la producción de Vaca Muerta pueda crecer sin ampliaciones.

El borrador destaca que en 2019, el Gasoducto Centro Oeste operó al máximo de su capacidad, Neuba I y II se saturan en los picos de invierno, el San Martín opera al 90% en el tramo Tierra del Fuego -Santa Cruz y tiene capacidad ociosa en tramos hacia Cerri, mientras que el Gasoducto Norte también tiene disponibilidad.

Según el plan que elaboran los equipos de Lanziani, hay potenciales inversores que están analizando la viabilidad económica de la construcción de un gasoducto desde Vaca Muerta para llevar un mayor volumen de gas a los centros urbanos más poblados del país e incluso hasta Brasil. 

El Plan de Lanziani propone una alternativa al proyecto licitado por Macri. El gasoducto Vaca Muerta iría hasta el nodo San Jerónimo con posibilidad de extenderse hasta Brasil.

La construcción de un nuevo gasoducto troncal permitiría desarrollar nuevas industrias, abastecer localidades que hoy no tienen suministro, mejorar la competitividad de la industria, sustituir combustibles alternativos de las centrales térmicas e importaciones de gas desde Bolivia y de GNL, compensar la declinación de la Cuenca Norte, viabilizar el abastecimiento del GNEA, librar otros ductos desde la Cuenca Neuquina, e incrementar las exportaciones regionales (Chile, Brasil, Uruguay y Paraguay). 

Sergio Lanziani, secretario de Energía.

Se propone una «alternativa superadora» a la obra que se había planificado durante el gobierno de Mauricio Macri y que iría desde Neuquén a Salliqueló en una primera fase, y que se extendería hasta San Nicolás en una segunda etapa. La administración anterior llegó a lanzar la licitación para la construcción y operación de ese ducto que daría nacimiento a la licenciataria Transportadora Gas del Centro (TGC), pero nunca se adjudicó. 

Ahora, se establece un nuevo proyecto, bautizado Gasoducto Federal, que se construiría en tres tramos y que, según indica el plan de Lanziani,  tendría mayores beneficios que la otra traza. El Tramo 1, de 980 km, iría desde Tratayén (Neuquén) hasta el nodo San Jerónimo (Santa Fe), tendría una capacidad de transporte de 40 millones de m3 diarios (MMm3/d) y demandaría una inversión de u$s 1.900 millones. 

De acuerdo a las proyecciones, la obra permitiría sustituir importaciones por 6 millones de m3 diarios tanto de GNL de Escobar en invierno como gas de Bolivia en verano.

El Tramo 2, de 450 km, iría desde San Jerónimo hasta la ciudad brasileña de Uruguayana, con una capacidad de 30 millones de m3 diarios, y una inversión estimada de u$s 1.860 millones. Según el documento, posibilitaría sustituir otros 11 MMm3/d de GNL en invierno, volumen que en el verano podría destinarse a incrementar las exportaciones a Brasil. 

La viabilidad económica de llevar el caño hasta Brasil dependerá de la capacidad de que Vaca Muerta de competir con el gas de Bolivia, con los proyectos del Presal y con el LNG

El tercer tramo transitaría 625 km por territorio brasileño hasta Porto Alegre para transportar hasta 30 millones de m3, y demandaría otros u$s 1.190 millones. El ducto permitiría a Argentina exportar hasta 11 MMm3/d en base firme a al vecino país, sustituir importaciones de Bolivia por 4 MMm3/d en invierno y 9 MMm3/d en verano respectivamente, y contribuir a satisfacer el crecimiento de la demanda local y del GNEA. 

Sin embargo, la viabilidad económica de llevar el caño hasta Brasil dependerá de la capacidad de que Vaca Muerta de competir con el gas de Bolivia -que puede reducir su precio por tratarse de desarrollos convencionales-, con los proyectos del Presal y con el LNG, los principales rivales por el mercado de Río Grande do Sul.

El documento presenta un análisis de YPF que destaca que, según la consultora Gas Energy, semejante inversión no es rentable. Considera que «en el periodo que se hagan los estudios y permisos correspondientes, más el periodo de construcción, el mercado ya va a estar más maduro y se habría perdido la oportunidad».

Obras de transporte eléctrico

Otro eje es el Plan Quinquenal Federal III de Redes Eléctricas, para resolver la saturación y la falta de confiabilidad de varios corredores energéticos del país. El documento destaca que la Argentina no construye Infraestructura Eléctrica de relevancia desde fines de 2015, fecha en que se paralizaron las obras en ejecución.

Se indica que cualquier estrategia de crecimiento del PBI nacional se encontrará con la restricción de oferta energética derivada de insuficiente infraestructura de transporte, en primer lugar, y de distribución en segundo término. 

En este punto, el equipo de Lanziani, que convocó a un grupo integrado por especialistas de trayectoria y conocimiento del Sistema Interconectado Nacional para priorizar y definir los proyectos necesarios, está ultimando los detalles con la Comisión de Energía del Partido Justicialista.

Se prevén obras por 5.484 millones de dólares, tanto en los sistemas de 132 kV como en 500 kV, en varias regiones del país, varias de las cuales tienen proyectos listos para licitar y construir. Las obras más urgentes están en la zona del AMBA, en Choele Choel y en La Rioja. En una segunda, instancia se plantean las obras necesarias y en una tercera etapa, las de desarrollo.

Nueva central nuclear

El tercer eje que se plantea es la construcción de la central Atucha III, en la localidad de Lima, provincia de Buenos Aires, de tipo PWR de última generación con todos los avances tecnológicos en materia de seguridad posteriores al accidente de Fukushima. 

Generaría 1.200 MW de energía y se apunta a conseguir financiamiento de China, en el marco del convenio de cooperación e inversiones firmado en 2015. La construcción demandaría unos ocho años y una inversión de u$s 7.900 millones.

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