ENTREVISTAS

“No contar con el barco de LNG de Bahía Blanca significó mayores costos por u$s 400 millones”

Gabriela Aguilar, vp para Sudamérica de Excelerate Energy, indicó que tras la partida del buque, se debió recurrir a combustibles líquidos para la generación eléctrica, y se generaron sobrecostos. Hizo un repaso de la actualidad del LNG en el país y las posibilidades de Vaca Muerta.

En la última década, el gas natural licuado ganó un importante espacio en la matriz energética argentina, ya sea por su utilización para paliar el declino de la producción local como por las perspectivas que se abren para dar vuelta la historia con el desarrollo de Vaca Muerta. 

La compañía Excelerate Energy ha tenido un rol protagónico en la historia del GNL en el país, con la operación de los terminales regasificadoras que inyectaron el gas importado por barcos. El buque de Escobar, que fue clausurado en el verano por la Justicia, está en condiciones de operar a pleno en el próximo invierno. Mientras que, por otro lado, la empresa se prepara para competir en la licitación que significará el regreso del barco a Bahía Blanca, tras dos años de ausencia.

En diálogo con Patagonia Shale, la gerenta general en Argentina y VP Sudamérica de Excelerate Energy, Gabriela Aguilar, señaló que la partida del buque del puerto de Ingeniero White en 2018 generó un sobrecosto al sistema del orden de los 400 millones de dólares, debido a que se necesitó acudir a combustibles líquidos para la generación de electricidad. Aseguró que el LNG debe evaluarse como una “solución técnica” y no como una cuestión político-ideológica. 

Además, brindó un panorama sobre la posibilidad de que Argenina pueda convertirse en exportadora de LNG a través del desarrollo del shale neuquino.

¿Cómo se están preparando para la operación de la terminal de regasificación de Escobar de cara al próximo invierno?

El barco va a estar saliendo la semana próxima porque YPF tiene que hacer tareas de dragado, de mantenimiento usual, durante una semana, y luego regresará para comenzar a operar. Enarsa tiene que contratar los cargamentos; la semana pasada emitió la nueva licitación y entiendo que la semana próxima recibirá las ofertas. El barco se encuentra a pleno para estar a la altura de la operación que va a requerir este invierno, que va a ser a máxima capacidad como lo fue durante los últimos dos años.

“El uso del LNG siempre conviene en todo momento que se use un metro cúbico de combustible líquido. En 2019 y 2020 se consumió muchísimo combustible líquido para generar electricidad”.

¿Durante los meses que la terminal estuvo clausurada por la Justicia tuvieron alguna afectación operativa?

No, desde nuestra perspectiva, el barco siempre continuó operando porque, si bien no se regasificaba, tenemos carga a bordo, y se continuaron las tareas de mantenimiento de las funciones vitales del buque. Así que está en perfectas condiciones de operar.

¿En estos meses que duró clausura, se generó sobrecostos al sistema por no haber podido utilizar la terminal para inyectar gas?

El uso del LNG siempre conviene en todo momento que se use un metro cúbico de combustible líquido. En 2019 y 2020 se consumió muchísimo combustible líquido para generar electricidad, incluso en los meses de este verano en que el barco no estuvo operativo. Por suerte el tema ya está saldado y lo que importa ahora es mirar para adelante.

¿Van a participar de la licitación que piensa lanzar el Gobierno para volver a colocar un barco regasificador en Bahía Blanca?

Las necesidades flexibles de corto plazo, para nosotros son un elemento más dentro de las necesidades de un cliente. Estamos acostumbrados a dar soluciones y preparar la respuesta en corto plazo. Para nosotros no es un escenario e incertidumbre, ni es necesario tener mayores plazos. Entendemos, y acompañamos al Gobierno, que ha querido hacer una licitación transparente, y vamos a participar en la presentación de ofertas de la semana que viene.

Por supuesto que esperamos ser los ganadores porque tenemos toda la experiencia, pero si no fuese así, acompañaremos en lo que sea necesario.

¿Participarán con el mismo barco, el Exemplar, que operó durante 10 años en Bahía Blanca?

Exacto, con el mismo. Nosotros no solo contamos con la experiencia de la operación, el entendimiento del requerimiento de tripulación en Argentina, sino que también es el mismo barco, por lo cual es una solución porque entendemos cómo funciona el puerto, cómo funciona operativamente cada detalle. Es un mercado que conocemos muy bien.

¿Tienen estimado cuál fue el sobrecosto que se generó por la partida del buque regasificador de Bahía Blanca y haber acudido a los combustibles líquidos para la generación de electricidad?

El barco y el LNG es un solución técnica, no tiene que tener una cuestión ideológica ni política. Y tampoco es contraria a la idea del desarrollo de Vaca Muerta. Es complementar requerimientos de energía adicional con los cuales el país no cuenta en determinado momento, para hacer, por ejemplo, frente a un pico de demanda.

En 2019 y 2020, por no contar con ese barco, se usó combustible líquido. Es verdad que muchos van a decir que este año se van a requerir más divisas para el consumo del LNG. Pero la realidad es que en 2019 y 2020, no haber contado con más LNG y un barco regasificador, significó mayores costos, del orden de los 400 millones de dólares. 

“El barco y el LNG es un solución técnica, no tiene que tener una cuestión ideológica ni política. Y tampoco es contraria a la idea del desarrollo de Vaca Muerta”.

¿O sea que si hubiera permanecido el barco regasificador en Bahía, se hubieran ahorrado 400 millones de dólares?

Exacto. Este es un número muy conservador porque no todo el combustible líquido se puede reemplazar por gas, y viceversa. Entonces, siendo muy conservadores, es un número razonable.

Probablemente el consumo de LNG sea mayor este año en términos monetarios, pero sería mucho más costoso si no se contara con ello. El costo rondaría, solamente este año, en el orden de los 400 a 500 millones dólares por encima, simplemente por consumir combustibles líquidos. 

Porque se da una combinación de factores: un decrecimiento de la producción de la Argentina, que ahora se está empezando a recuperar; un decrecimiento de la producción de Bolivia; y un crecimiento en la economía, que genera más demanda que el año pasado; más un invierno frío. Toda esa combinación de factores va a requerir más energía. Es muy bueno que un país consuma más energía. Frente a eso, la decisión es qué energía se consume. Hay quienes dicen que se van a gastar 1.000 millones de dólares en LNG, y la realidad es que si se no contara con LNG estaríamos en un gasto energético, en la misma medida, pero de 1.500 millones de dólares.

¿Coinciden con la presentación de la Secretaría de Energía en la próxima audiencia pública que ve un escenario de precios de importación de LNG a 7,50 dólares el millón de BTU?

La presentación es conservadora, creo que Enarsa va a ver precios más competitivos porque la demanda de LNG en el mercado asiático declino porque para ellos comienza la primavera/verano. Hay que esperar la licitación para conocer los precios reales. Creo que han tomado números conservadores, lo cual me parece bien, pero creemos que pueden haber más competitivos, en el orden de los 5,80-6 dólares el MBTU.

“Probablemente el consumo de LNG sea mayor este año en términos monetarios, pero sería mucho más costoso si no se contara con ello. El costo rondaría, solamente este año, en el orden de los 400 a 500 millones dólares por encima, simplemente por consumir combustibles líquidos”.

¿Como está el negocio del GNL a nivel global luego de un año de pandemia?

A nivel global, el año pasado muchas inversiones en proyectos de licuefacción se decidieron posponer. La demanda que es muy volátil. En enero, en el pico del invierno, con una tormenta extraordinaria, el mercado asiático recurrió a contratar toda la cantidad de barcos spot que había, y eso subir el precio a 30 dólares el MBTU, precios que no son realistas. Ahora bien, antes de la pandemia había un exceso de oferta y veíamos que iban a haber precios en el orden de los 6 dólares por los próximos 5 o 6 años. Vemos algunos proyectos que se están demorando a nivel global.

En lo que respecta a Argentina, apostamos al desarrollo de Vaca Muerta y a seguir trabajando en el proyecto de licuefacción que tenemos con TGS y que alguna vez sea una realidad.

¿Qué avances ha tenido ese proyecto?

Se sigue estudiando, son proyectos complejos. Intentamos tener precios más ajustados de los equipos criogénicos. La idea es, durante 2021, ir teniendo mayor certeza con respecto a los costos. Mientras tanto esperamos la recuperación de la producción de Vaca Muerta, con los compromisos de inversión de largo plazo, mientras también vemos cómo se comporta el precio del LNG a nivel global.

“Más que leyes específicas para la exportación del LNG, hay que mirar la integridad del negocio. No hay un proyecto de licuefacción sin la mirada de integración con la producción de moléculas o el midstream. Tiene que verse la industria en su totalidad”.

¿Cómo influye la macroeconomía argentina en este tipo de inversiones?

Los proyectos de esta naturaleza no se pueden llevar a cabo desconectados completamente del país donde se desarrollan. Tal vez no estén conectado directamente con el proyecto, pero sí con las condiciones que el país le va a da a los productores de gas para poder sostener las inversiones en el tiempo. Y tiene rever con un marco regulatorio y legal que sostenga a lo largo del tiempo.

¿Es necesaria una ley que regule el negocio del LNG?

Más que leyes específicas para la exportación del LNG, hay que mirar la integridad del negocio. No hay un proyecto de licuefacción sin la mirada de integración con la producción de moléculas o el midstream. Tiene que verse la industria en su totalidad. Que haya condiciones que sustenten proyectos de producción de gas natural a largo plazo, sería un avance. Que haya proyectos de ampliación o construcción de gasoductos que pierdan llevar a producción a un puerto de aguas profundas como Bahía Blanca, sería otro adelanto.

En la medida que se dé la integralidad para hacer las inversiones en cada eslabón de la cadena, vamos poder tener proyectos de exportación exitosos. 

En ese sentido, ¿la traza de la construcción de un nuevo gasoducto troncal desde Vaca Muerta debería ir hacia Bahía Blanca?

Hay diferentes miradas, ya sea desde evacuación del gas o de responder a mayores demandas de otras partes de la Argentina. Desde el punto de vista de la exportación, Bahía Blanca es el lugar de preferencia, con experiencia de manejo de LNG en aguas profundas, con lo cual es el lugar ideal incluso para poder conectarse con proyectos petroquímicos. Allí hay una sinergia en visualizar un desarrollo de un proyecto de exportación de LNG porque se puede combinar con la presencia del Polo Petroquímico.

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