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Según Moddy´s, el barril criollo beneficia a Vaca Muerta pero jaquea a las refinadoras

La calificadora de riesgo considera que el Decreto 488 deja abierta una gran discrecionalidad para el control del nivel de producción y actividad que deberán alcanzar las productoras. Alerta que las refinadoras no podrán trasladar los mayores costos.

Hay dudas en qué nivel se recuperará la actividad en Vaca Muerta.

La calificadora de riesgo Moody’s destacó que el precio sostén del petróleo en el mercado interno que el gobierno nacional fijó en 45 dólares -unos 10 dólares por encima de la cotización del Brent-, tiene un impacto positivo en la situación crediticia de las compañías productoras independientes de crudo, al aumentar los precios obtenidos tanto para las ventas locales como para las exportaciones, porque también se redujeron los impuestos a la exportación, pero implica mayores costos de producción de combustibles que reducirán los márgenes para las refinerías locales.

Un informe publicado hoy por la agencia señala que el gobierno busca apoyar la inversión y la actividad en el sector, evitando que las importaciones de energía crezcan en el futuro, y respaldar los niveles de empleo y los ingresos por regalías de hidrocarburos para los gobiernos locales. 

“El decreto respalda la actividad de exploración y producción en general, y la producción no convencional en particular, ya que la producción no convencional conlleva mayores costos de equilibrio”, agrega.

Moody´s destaca que el barril criollo impacta de forma negativa en los refinadores, porque si bien no congela los precios de los combustibles en el surtidor, en la práctica no han variado desde diciembre, “y probablemente continuará siéndolo al menos durante los próximos meses, evitando así que las compañías de refinación pasen sus crecientes costos a los clientes y reduzcan la rentabilidad”. 

Si bien el Decreto 488 impone restricciones a las importaciones para proteger a los refinadores locales de la competencia extranjera, les prohíbe importar crudo, eliminando así cualquier oportunidad para reducir costos. 

Moody´s destaca que las refinadoras no integradas no podrán trasladar el mayor costo del petróleo y las integrada enfrentarán mayores cargas por el pago de regalías.

Para compensar al sector, el gobierno congeló los impuestos sobre los combustibles líquidos y el dióxido de carbono hasta el 1 de octubre, en lugar de indexarlos a la inflación cada tres meses como de costumbre. Sin embargo, en abril, las refinerías tuvieron que absorber el aumento impositivo.

“Las compañías de refinación como Raízen Argentina, una subsidiaria de la brasileña Raízen Combustíveis S.A. (estable Ba1), serán en gran medida incapaces de trasladar sus mayores costos. Los productores integrados locales YPF (Caa3 negativo) y Pan American Energy (PAE,  Caa1 negativo) también enfrentarán mayores cargas de pago de regalías sobre el crudo producido y procesados ​​en sus propias refinerías, pero el beneficio del nuevo decreto para sus operaciones de producción compensa parcialmente este estrés”, indica el informe de Moody’s. Esas tres empresas concentran el 90% del suministro local de combustibles.

Vaca Muerta impulsó el crecimiento de la producción en los últimos años.

Dudas y discrecionalidad

Según el Decreto 488, la Secretaría de Energía obligará a los productores a mantener la producción en línea con los planes de inversión que establecieron en 2019, junto con sus niveles de empleo y los contratos con las compañías de servicios regionales vigentes al 31 de diciembre de 2019. 

La norma asume sin embargo, la menor demanda de crudo y combustible debido a la crisis del coronavirus, y por lo tanto, le da a la Secretaría de Energía cierta discreción sobre la cantidad de producción que cada empresa deberá alcanzar.

El barril criollo excede los costos de producción de equilibrio de alrededor de 35 a 40 dólares el barril para proyectos de desarrollo que están en marcha en Vaca Muerta.

El gobierno espera aliviar un período de tensión para los productores de crudo, en medio de una demanda deprimida tanto de petróleo como de combustible, a nivel doméstico como en todo el mundo. 

Moody’s pone en relieve que nuevo el precio de referencia del crudo excede los costos de producción de equilibrio de alrededor de 35 a 40 dólares el barril para proyectos de desarrollo que están en marcha en Vaca Muerta, la única fuente de crecimiento de producción que hoy tiene la Argentina.

Pero la demanda interna de combustibles se desplomó y los productores locales enfrentan hoy altos costos de almacenamiento, lo que refleja un exceso de producción y una infraestructura limitada para almacenarlo. 

La venta de combustibles en Argentina se desplomó por el coronavirus.

Por lo general, YPF, que concentra el 55% del market share de combustibles, obtiene alrededor del 20% de su crudo para el refinado de terceros, pero en abril se vio obligado a dejar de comprar petróleo y asegurar tres barcazas con 1,5 millones de barriles de capacidad de almacenamiento de petróleo, y opera a solo el 43% de la capacidad de refinación. Se espera que la petrolera nacional no demandará crudo de otras empresas hasta fin de año.

Precios congelados

La calificadora de riesgos señala que al estar congelados desde siciembre, los precios minoristas en los surtidores acumulan en términos reales una caída del 40% en 2020 debido a la inflación. 

Advierte que si los precios permanecen congelados durante un largo período, las refinerías no podrán pasar sus costos de crudo, que permanecerán fijos en dólares, pero que generarán ingresos decrecientes si el peso continúa depreciando.

Mientras tanto, el mayor precio del crudo local también aumenta la carga de los pagos de regalías para productores integrados como YPF y PAE, cuyos mayores costos de materia prima para sus operaciones de refinación reducirán su rentabilidad más allá del punto de cualquier reducción adicional de costos. 

Se estima que el PIB real caerá alrededor de un 6 puntos en 2020 y la inflación será del 40%.

YPF ya había anunciado planes para reducir el gasto y apuntalar su balance luego del colapso del mercado petrolero y tiene la intención de hacer más recortes para preservar su efectivo.

Las condiciones comerciales en Argentina se deteriorarán aún más en 2020 a la luz de una profunda recesión económica, y las cuentas fiscales estresadas del gobierno limitarán su capacidad de apoyar al sector corporativo, según el análisis de la calificadora de riesgo. 

Se estima que el PIB real caerá alrededor de un 6 puntos en 2020, luego de una contracción de 2.2% en 2019 y 2.5% en 2018, y los precios al consumidor subirán aproximadamente un 40% en 2020, luego de un aumento de 54% en 2019 y 48% en 2018. 

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