OIL & GAS

YPF canceló la barcaza licuefactora para evitar pérdidas por u$s 800 millones

Pagará u$s 150 millones a la empresa Exmar para terminar el contrato ocho años antes. Se pone fin a un acuerdo ruinoso que había cerrado la gestión anterior.

La barcaza Tango FLNG generó pérdidas millonarias para YPF.

Errores de cálculos, optimismo exagerado y pérdidas millonarias, fue el resultado de la aventura exportadora de gas natural licuado (GNL) en que se embarcó YPF durante la gestión del gobierno de Mauricio Macri, y que hoy encuentra su punto final con la finalización del contrato de la barcaza licuefactora amarrada en el puerto de bahía Blanca.

La petrolera nacional informó ayer a la Comisión Nacional de Valores (CNV) que llegó a un acuerdo transnacional con la empresa belga Exmar para ponerle fin al contrato por los servicios de chárter y licuefacción de la barcaza Tango FLNG, celebrados el 20 de noviembre de 2018, a cambio del pago de 150 millones de dólares.

YPF se comprometió a abonar un pago inicial de 22 millones de dólares y los 128 millones restantes en 18 cuotas, y Exmar cesará los reclamos arbitrales iniciados el 15 de julio de 2020.

La barcaza licuefactora arrojaba pérdidas equivalentes a la completación de 15 pozos en Vaca Muerta por año, algo insostenible para la situación financiera que presenta YPF.

De esta forma, a poco menos de dos años, se derrumba el proyecto exportador de GNL de la compañía nacional. Si bien la pandemia del coronavirus produjo una caída global de los precios del GNL que agravó las variables, el negocio siempre fue un lastre para YPF, una empresa con serios problemas de caja, y que acumuló una pesada deuda, tras cuatro años de políticas energéticas que le jugaron en contra.

Fuentes del mercado del GNL indicaron a Patagonia Shale que, en ese período, YPF perdió unos 145 millones de dólares y que si hubiera sostenido el contrato durante los 10 años pautados, las pérdidas hubieran ascendido a 800 millones de dólares.

Para que el negocio hubiera sido rentable, YPF debería haber vendido el gas a unos 10 dólares el millón de BTU (MBTU). Sin embargo, los embarques fueron colocados por debajo de los 3,50 MBTU.

Decisiones políticas 

El proyecto del Tango FLNG fue impulsado por el ex vicepresidente de Gas y Energía de la compañía, Marcos Browne, durante la gestión que presidía Miguel Ángel Gutiérrez.

Corría el año 2018, la producción de Vaca Muerta crecía de forma acelerada, y se abrían las exportaciones a países vecinos luego de una década. A medida que la economía nacional se deterioraba, el shale neuquino era una de las pocas noticias buenas que podía relucir el gobierno de Macri.

YPF daba así el puntapié inicial al inicio del sueño exportador de GNL, un proyecto llamado a generar masa crítica, que permitiría al país ganar experiencia en un nuevo mercado. Se trataba de un objetivo acorde a los tiempos, teniendo en cuenta que Vaca Muerta es la segunda roca no convencional con mayores recursos de gas del mundo, y tiene el potencial de convertir a Argentina en un jugador de peso en el mercado global del gas natural licuado.

La barcaza Tango era una punta de lanza y no buscaba ser un negocio que generara grandes ganancias. Sin embargo, las condiciones del acuerdo fueron ruinosas. Se pensaba exportar unos 200 millones de dólares anuales, y no se recaudaron más que 40 millones, y comprometía a la compañía a sostener un contrato fijo por una década.

La pandemia agravó los números del negocio y la actual conducción de la petrolera aprovechó el contexto para paralizar el proyecto y negociar una salida. En pleno ajuste de costos, el CEO Sergio Affronti impulsó una revisión de todo el portfolio de proyectos la compañía. La barcaza licuefactora arrojaba pérdidas equivalentes a la completación de 15 pozos en Vaca Muerta por año, algo insostenible para la situación financiera que presenta YPF.

Con el acuerdo alcanzado con Exmar, YPF se saca de encima un contrato gravoso en un contexto en que el mercado del GNL es jaqueado por la pandemia.

Pese al desarrollo de Vaca Muerta, Argentina nuca dejó de importar GNL para atender los picos de demanda del invierno. Este año la empresa estatal IEASA consiguió los precios más bajos de su historia. Compró 28 cargamentos a un promedio de 2,87 dólares el millón de BTU, un 51,5% menos que los 5,92 dólares que pagó el año pasado.

Y según indicaron fuentes del mercado, para 2021 el precio promediará los 4,50 dólares, menos de la mitad de los 10 el MBTU dólares necesarios para que el proyecto empatara los costos.

La partida del buque de Bahía

El acuerdo entre YPF y Exmar se cerró un mes después de que el ex presidente Macri anunciara la partida del barco regasificador de Bahía Blanca, que durante 10 años había importado LNG para cubrir la demanda doméstica, a medida que se derrumbaba la producción local.

Macri despidió el buque Exemplar con un encendido discurso en el puerto de Ingeniero White, en el que posicionó al buque como el “símbolo del despilfarro kirchnerista”. En ese entonces la producción estaba en pleno crecimiento, y el gobierno no sólo buscaba mostrar que se gastaba menos en importaciones de gas, sino que se embarcaba en el sueño exportador. Vaca Muerta abría las puertas al mundo.

Despedir el barco de bahía Blanca no fue un buen negocio: este año se gastaron 200 millones de dólares extras en la generación eléctrica ante la falta de disponibilidad de gas en los días de mayor consumo por las bajas temperaturas.

Sin embargo, en la industria se cuestionaba que la decisión obedecía más a una necesidad política de mediatizar logros que a una buena opción técnica y económica. Argentina seguía necesitando de la importación de gas para cubrir los picos estacionales de demanda, pese al crecimiento de la producción doméstica.

Tanto en el invierno de 2019 como en el de este año, contar con barco en Bahía Blanca hubiera sido menos costoso para el sistema energético que generar electricidad con combustibles alternativos. Incluso, el año pasado se evaluó la posibilidad de que el buque regresara para atender el pico invernal, pero se optó por no pagar el costo político.

Fuentes del mercado indicaron que este año se gastaron 200 millones de dólares extras en la generación eléctrica ante la falta de disponibilidad de gas en los días de mayor consumo por las bajas temperaturas que se registraron este año en la zona del AMBA.

El precio del diesel ronda entre los 9 y los 10 dólares el MBTU, contra los 3,22 MBTU que costó, en promedio, importar GNL este año. Además, generar con combustibles líquidos es mucho menos eficiente y más nocivo para el medio ambiente.

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