OIL & GAS

Cómo Vaca Muerta dio vuelta la balanza de dólares al país

Impulsada por el crudo de Vaca Muerta y un fuerte desplome en las importaciones, la balanza sectorial acumuló un saldo positivo de USD 5.402 millones hasta mayo.

La balanza comercial energética de Argentina consolidó una transformación estructural histórica. Atrás quedó el severo rojo de 4.359 millones de dólares registrado en 2022, un escenario que drenaba las reservas del Banco Central. Entre enero y mayo de 2026, el sector acumuló un superávit de 5.402 millones de dólares. La cifra marca un salto interanual del 79% y ratifica a la formación no convencional de la Cuenca Neuquina como el ancla de las divisas que exige la macroeconomía nacional.

Mayo de 2026 graficó con exactitud esta dinámica expansiva. Durante ese mes, el saldo positivo alcanzó los 1.542 millones de dólares. Las empresas exportaron energía por 1.745 millones e importaron por apenas 202 millones. Gracias a este desempeño superavitario, la industria hidrocarburífera explicó el 46% del superávit comercial total de Argentina en ese período, según indica un informe de la consultora Economía & Energía.

Hoy, la energía representa un sólido 15% del total de las exportaciones del país. En la vereda opuesta, las compras de combustibles al exterior cayeron hasta significar apenas el 3% de las importaciones a nivel nacional.

El peso del crudo y los precios internacionales

Las ventas totales de energía al exterior sumaron 6.182 millones de dólares en los primeros cinco meses del año. Esto representa un alza del 45% respecto al mismo ciclo de 2025. El gran responsable de este despegue tiene nombre y apellido: el petróleo crudo de Vaca Muerta.

El petróleo generó ingresos directos por 3.773 millones de dólares, un contundente 55% más que en el año anterior. Las productoras bombearon y despacharon mayores volúmenes, logrando promediar los 313.000 barriles diarios de exportación. Este volumen físico representa un incremento interanual del 40%. A la tracción de los volúmenes se sumó un contexto internacional favorable, con cotizaciones del crudo que se ubicaron en torno a los 80 dólares por barril.

La macroeconomía respira gracias a las obras del midstream. Las operadoras demostraron capacidad técnica en los yacimientos, pero la clave del éxito exportador radicó en saturar las nuevas líneas de evacuación hacia el Atlántico y el Pacífico.

El derrumbe de las importaciones

El otro factor determinante de la balanza mostró un achique drástico. Las compras de energía desde el exterior cayeron a 779 millones de dólares entre enero y mayo, que significaron una baja del 38% interanual.

El desplome de las compras de gasoil sobresale en los registros oficiales y marca el pulso del downstream. Las importaciones de este combustible sumaron apenas 74 millones de dólares, lo que implica un derrumbe fenomenal del 84% frente a 2025. El volumen físico importado también se contrajo un 86%, confirmando el abastecimiento casi total a través de las refinerías locales.

El revés del gas natural

Mientras el petróleo tracciona dólares frescos, el gas natural mostró una dinámica adversa en el mismo período. El sector exportó 276 millones de dólares en los primeros cinco meses de 2026. La cifra marca un retroceso interanual del 10% en la facturación.

Las empresas enviaron menores volúmenes a los mercados de Chile y Brasil. Esta contracción en las cantidades físicas opacó la leve mejora del 5% que registraron los precios internacionales del fluido. La urgencia por acelerar proyectos de GNL a gran escala y firmar contratos de exportación en firme domina la agenda corporativa actual.

Proyección 2026: un horizonte de 10.000 millones

Los analistas del mercado anticipan la continuidad de este ciclo expansivo para el resto del año. La producción de shale sostiene su curva ascendente, lo que reduce a un mínimo histórico la necesidad de importar barcos de GNL o líquidos.

La consultora Economía & Energía calcula que las exportaciones totales alcanzarán los 14.704 millones de dólares al cierre de 2026, un 32% por encima del año anterior. En paralelo, proyectan importaciones por 4.029 millones de dólares. De cumplirse estas métricas, Argentina cerrará el calendario con un superávit comercial energético récord de 10.675 millones de dólares.

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