Río Negro otorgó a Phoenix la primera concesión no convencional unificada en Vaca Muerta por 35 años
El Gobierno rionegrino oficializó la comercialidad de dos bloques clave y habilitó una etapa de desarrollo masivo por 35 años.
El Gobierno de Río Negro consolidó su ingreso al mapa productivo de Vaca Muerta con el otorgamiento de una Concesión de Explotación No Convencional de Hidrocarburos (CENCH) a la empresa Phoenix Global Resources S.A.
A través del Decreto 917/26, la administración provincial aprobó la declaración de comercialidad de los bloques Confluencia Norte y Confluencia Sur, unificó ambos activos bajo una sola área y habilitó un horizonte de operaciones por 35 años.
La decisión oficial marca el cierre de la fase exploratoria en el borde oriental de la formación y el inicio del desarrollo a escala industrial. La unificación dio origen al bloque Confluencia, que abarca una superficie total de 272,22 kilómetros cuadrados con continuidad geológica comprobada sobre la roca generadora.
Vaca Muerta en Río Negro: el balance exploratorio de Phoenix en 2026
Para llegar a esta instancia, Phoenix Global Resources —la operadora controlada por el grupo suizo Mercuria— desembolsó cerca de U$S 123 millones durante el período exploratorio. Esa cifra superó en más de un 36% el compromiso original fijado en el pliego licitatorio, que rondaba los U$S 90 millones.
Los trabajos técnicos en el terreno confirmaron el potencial productivo del bloque mediante tareas específicas: adquisición y procesamiento de estudios sísmicos, geológicos, geofísicos y de reservorio, perforación y terminación de tres pozos horizontales en el bloque Confluencia Norte y perforación y terminación de cuatro pozos horizontales en Confluencia Sur.
La secretaria de Hidrocarburos de Río Negro, Mariela Moya, destacó que la medida ratifica la planificación y capacidad técnica provincial para desarrollar el shale. La funcionaria explicó que el territorio deja atrás una etapa de exploración exitosa para transformar ese conocimiento geológico en producción, inversión e infraestructura.

Plan de inversión en Confluencia
El decreto provincial estructura el despegue operativo del área unificada en fases escalonadas de inversión de capital (CAPEX). En lo inmediato, la normativa aprueba un Plan Piloto que exige una inyección de U$S 13 millones destinada a la perforación, terminación y puesta en producción de un pad de caracterización integrado por dos pozos horizontales.
Sin embargo, el grueso del desembolso a mediano plazo se concentra en el Plan de Explotación para el primer quinquenio. Entre 2027 y 2031, la compañía comprometió una inversión de U$S 494,4 millones para ejecutar dos frentes de obra principales: la perforación y conexión de 40 pozos horizontales con objetivo en Vaca Muerta y la construcción desde cero de la Planta de Tratamiento de Crudo (PTC) Confluencia, una instalación de midstream indispensable para procesar el fluido en boca de pozo y despacharlo al sistema de transporte.
A largo plazo, el diseño de factoría trazado por la petrolera proyecta un escenario de desarrollo masivo aún mayor. En un plazo aproximado de 13 años, el bloque Confluencia podría albergar hasta 205 pozos en total —incluidos los siete ya conectados en la fase inicial—, lo que demandará inversiones globales superiores a los U$S 3.000 millones.
Bono de comercialidad
El pase a explotación no convencional genera un ingreso fiscal inmediato para las arcas rionegrinas. Conforme al acuerdo, Phoenix transferirá a la provincia un total de U$S 7 millones distribuidos en tres conceptos directos:
- Bono de Comercialidad: U$S 5,05 millones.
- Aporte de Infraestructura: U$S 650.000 (que junto al bono suman U$S 5,7 millones de libre disponibilidad específica).
- Responsabilidad Social Empresaria (RSE): U$S 1,3 millones.
Moya subrayó que la administración busca que el desarrollo energético se ejecute bajo estricto control técnico y una mirada de largo plazo. En esa línea, el Decreto 917/26 supedita el avance de las perforaciones a los requerimientos de la Secretaría de Ambiente y Cambio Climático y del Departamento Provincial de Aguas (DPA).
Cada etapa operativa requerirá la aprobación previa de los estudios de impacto ambiental. La operadora deberá cumplir protocolos rigurosos en el tratamiento de agua de producción, monitoreo de acuíferos, gestión de residuos especiales y control de suelo y aire, consolidando el estándar operativo para la expansión rionegrina del no convencional.








