OIL & GAS

Comienza el estudio en el mar para la terminal petrolera de VMOS

Llegó el buque OSV Fugro Resilience a la costa de Río Negro que realizará los estudios geotécnicos.

Con el arribo del buque OSV Fugro Resilience a las costas de Punta Colorada, en Sierra Grande, el proyecto Vaca Muerta Oil Sur (VMOS) dio un paso decisivo hacia la concreción de una de las obras energéticas más ambiciosas en la historia reciente de la Argentina. La embarcación, de bandera bahameña y equipada con la más avanzada tecnología para estudios geotécnicos, permanecerá en la zona durante cuatro semanas, desarrollando tareas clave para el futuro anclaje de las monoboyas por las que se exportará petróleo al mundo.

Desde el 11 de julio, el barco opera a entre 5 y 9 kilómetros de la costa, para realizas los análisis del suelo marino que permitirán definir las condiciones exactas de instalación de la terminal de exportación. Esta etapa es crucial para el diseño e ingeniería de los puntos de carga offshore del oleoducto de 437 kilómetros que partirá desde Vaca Muerta hasta el Atlántico.

El Fugro Resilience, con sus 83,4 metros de eslora, no es un barco común. Es una nave de posicionamiento remoto que lleva a bordo un laboratorio especializado para el análisis preliminar de las muestras recogidas, que luego serán enviadas a laboratorios en Estados Unidos para su caracterización final. Todo el procedimiento se realiza bajo estrictas normas internacionales de seguridad y protección ambiental.

Este estudio representa mucho más que un trabajo técnico. Es el símbolo tangible de que el megaproyecto de infraestructura energética VMOS ya dejó la etapa de planificación para comenzar su ejecución concreta. La terminal marítima que nacerá de estos trabajos está pensada para manejar una capacidad de 550 mil barriles diarios de petróleo para 2027, lo que posicionará a Argentina como un jugador de peso en el comercio mundial de hidrocarburos.

Acero, dólares y tanques: otras piezas que se mueven

Mientras el buque opera en la costa rionegrina, ya se prepara otro capítulo importante del proyecto: a partir del 6 de septiembre, comenzará a llegar al Puerto de San Antonio Este un embarque de 7.800 toneladas de acero, destinadas a la construcción de los tanques de almacenamiento. El suministro fue contratado a la firma CB&I, un actor global en ingeniería industrial, y representa otro avance clave en el desarrollo de la terminal exportadora.

Pero la influencia del proyecto VMOS trasciende lo técnico. En un contexto de tensión cambiaria, donde el dólar oficial tuvo un salto del 6% y el tipo de cambio informal se disparó a los $1.300, el financiamiento externo que acompaña al proyecto se ha transformado en un bálsamo para la economía nacional. Esta semana ingresaría la primera cuota de 250 millones de dólares de un crédito sindicado total de 2.000 millones, que se complementará con 1.000 millones en aportes de capital de los socios del consorcio: YPF, PAE, Pluspetrol, Vista, Chevron, Shell, Tecpetrol y Pampa Energía.

La financiación fue estructurada con la participación de bancos internacionales como JP Morgan, Citi, Deutsche Bank, Santander e Itaú, y tiene una tasa de interés cercana al 10%. Los fondos irán liberándose a medida que avancen las obras, que se proyecta estarán operativas a fines de 2026, con una capacidad inicial de transporte de 180.000 barriles por día, incrementándose a 550.000 barriles diarios en 2027.

Una obra que redefine el mapa energético

El oleoducto y su terminal marítima convertirán al país en un exportador neto de petróleo crudo a gran escala, con ingresos proyectados de 15.000 millones de dólares anuales para 2030. En un país con urgencias fiscales, presión cambiaria y necesidad de divisas, VMOS representa mucho más que infraestructura: es una apuesta estratégica de largo plazo para la sustentabilidad macroeconómica de Argentina.

Mientras tanto, desde las playas de Sierra Grande se puede observar la silueta del Fugro Resilience. Silencioso pero imponente, el buque se convierte en testigo y protagonista de una historia que apenas comienza —y que promete cambiar el perfil productivo del país en los próximos años.

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