Chevron pide ingresar al RIGI con una inversión de USD 13.800 millones en Vaca Muerta
La operadora norteamericana presentó un proyecto upstream para potenciar su bloque estrella en Neuquén. La iniciativa aprovecha el nuevo esquema de beneficios fiscales.
Chevron presentó una solicitud formal al Gobierno nacional para incorporar su desarrollo upstream en El Trapial dentro del Régimen de Incentivos para Grandes Inversiones (RIGI). La propuesta contempla un desembolso de 13.800 millones de dólares para potenciar sus operaciones en Vaca Muerta.
La empresa interpreta que el nuevo esquema normativo aporta la previsibilidad regulatoria necesaria para anclar decisiones de capital a largo plazo. La petrolera busca blindar su flujo de caja ante los vaivenes macroeconómicos históricos del país, pero también aprovechar una ventana de oportunidad para acceder a beneficios fiscales e impositivos que el upstream no necesitaba para desarrollarse, pero que el gobierno nacional decidió influir en el RIGI para acelerar las inversiones.
El Trapial: de joya convencional a gigante del shale
La compañía opera el área con el objetivo de replicar la curva de aprendizaje y la eficiencia operativa alcanzada en otras latitudes. La petrolera norteamericana inició su recorrido en el no convencional argentino en 2013, cuando forjó la sociedad fundacional con YPF para el desarrollo masivo de Loma Campana.
Hoy, la mirada del gigante petrolero apunta con fuerza hacia la zona norte de la formación. Además de llevar las riendas en El Trapial, la firma mantiene una alianza estratégica clave con la petrolera de bandera nacional en el bloque Narambuena.
Ana Simonato, CEO de Chevron Argentina, ratificó la excelencia geológica de la roca madre neuquina. La ejecutiva comparó los índices de productividad locales de forma directa con los pozos estrella de Norteamérica. “Es conocido que el potencial de Vaca Muerta es tan bueno como muchos de los yacimientos que tenemos en Estados Unidos”, sentenció la directiva.

El pico de demanda global y el rol de Neuquén
El nuevo flujo de capitales hacia la Argentina responde a una lectura minuciosa de la coyuntura internacional. La expansión económica mundial exige un mayor consumo de hidrocarburos, incluso en pleno desarrollo de la transición energética. El planeta requiere más barriles para sostener su crecimiento industrial y comercial.
Las proyecciones de la operadora ubican al 2026 como un año bisagra para los mercados. Simonato anticipó que la demanda de petróleo y gas alcanzará máximos históricos a muy corto plazo. Este escenario de escasez relativa posiciona a Neuquén como un proveedor confiable, seguro y necesario para saciar el apetito energético global.
Los volúmenes de exportación desde la cuenca traccionan de forma positiva los balances financieros de las operadoras. La necesidad de monetizar las reservas bajo tierra obliga a las compañías a perforar con agresividad para capturar la ventana actual de precios favorables.
El cuello de botella: infraestructura y reducción de costos
El volumen de los recursos geológicos no garantiza el éxito por sí solo. Chevron advierte que el futuro de Vaca Muerta depende de la resolución de variables terrestres y operativas muy concretas. La compresión de los costos operativos y el tendido de nuevos ductos representan pilares innegociables para mantener el ritmo de actividad.
La evacuación del crudo y del gas impone desafíos de ingeniería y de capital constantes. Las operadoras exigen certidumbre total sobre las obras de midstream para inyectar los caudales proyectados en sus nuevas campañas de fractura. Sin la ampliación de los caños, los pozos pierden viabilidad económica. Chevron es accionista del proyecto Vaca Muerta Oil Sur (VMOS), la principal vía de exportación del crudo de Neuquén que estará operativa en enero de 2027.
“La clave va a estar siempre en la competitividad, y eso va a posicionar a Argentina a largo plazo”, remarcó Simonato. La ejecutiva enfatizó la urgencia de trasladar las lecciones aprendidas en Permian para optimizar el fracking local. La compañía insiste en la construcción sostenida de redes de transporte para garantizar el flujo del shale oil hacia los puertos de exportación.








