OIL & GAS

El impacto del RIGI en Argentina: radiografía de las inversiones petroleras y mineras

El RIGI suma 94.922 millones de dólares entre proyectos aprobados y en trámite. La Cuenca Neuquina capta el grueso del capital futuro impulsado por YPF, pero el diseño del régimen enciende alarmas por su escaso impacto en el entramado productivo nacional

El megaproyecto Vaca Muerta Oil Sur (VMOS) tiene un avance del 59 por ciento.

A dos años de su lanzamiento, el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) ha delineado la nueva geografía del capital transnacional en Argentina. Con una prórroga que extiende la ventana de adhesión hasta el 8 de julio de 2027, el sistema ya cuenta con un total de 36 proyectos registrados que consolidan un volumen global de 94.922 millones de dólares (MUSD) entre desembolsos firmes y promesas en lista de espera.

Sin embargo, detrás del optimismo oficial por el ingreso de divisas, una radiografía minuciosa basada en datos de la consultora Paspartú de junio de 2026 expone una altísima concentración sectorial y territorial. El esquema promueve un modelo de desarrollo fuertemente volcado a la exportación de recursos primarios, que relega a la industria local a un rol marginal y abre interrogantes sobre el verdadero “efecto derrame” en la economía interna.

Proyectos aprobados vs. en trámite

El pipeline inversor del RIGI se divide en dos velocidades bien diferenciadas: los proyectos que ya sortearon el tamiz regulatorio estatal y las propuestas que aguardan luz verde.

  • Proyectos aprobados (15): Suman un compromiso de Inversión Total de 19.557 MUSD. De este bloque, la Inversión Inicial (años 1 y 2) es de 6.860 MUSD, mientras que el “piso legal” obligatorio —denominado Inversión Mínima en Activos Computables (AC)— asciende a 13.970 MUSD. Dado que las empresas disponen de un plazo límite hasta el año 2035 para integrar estos activos, el flujo de dólares en la macroeconomía será gradual y de largo aliento.

  • Proyectos en trámite (21):Representan el verdadero grueso del capital latente, con una inversión anunciada de 75.365 MUSD. El dinamismo de este tramo está directamente asociado a los planes de expansión en el Upstream de Vaca Muerta y a los megaproyectos de minería de cobre y litio.

La radiografía sectorial

La distribución de los fondos del RIGI confirma que el régimen funciona, fundamentalmente, como un imán para las industrias extractivas tradicionales. Los sectores de valor agregado e infraestructura quedan reducidos a una participación casi ornamental.

  • Minería (51%) y petróleo y gas (42%): Concentran el 93% de las iniciativas aprobadas y la totalidad de los proyectos en trámite. La flexibilización cambiaria y la estabilidad tributaria por 30 años han blindado la rentabilidad de estas actividades intensivas en capital.

  • Energía, siderurgia e infraestructura (7% combinado): La baja incidencia de estos rubros enciende alarmas en el sector privado nacional. El economista Emmanuel Álvarez Agis advierte que el RIGI genera una asimetría competitiva letal: otorga condiciones del “primer mundo” a las grandes corporaciones para que importen insumos clave libremente (como tubos terminados de China), mientras las Pymes locales quedan atrapadas bajo un esquema tributario y cambiario local ineficiente y trabado, perdiéndose la oportunidad de desarrollar cadenas de valor regionales.

Inversiones por provincia

El flujo de fondos redibuja el mapa del poder económico interno. La Patagonia y las provincias cordilleranas polarizan de forma absoluta la captación de inversiones.

El corte de los 15 proyectos ya aprobados muestra cómo se distribuyen los 13.970 MUSD obligatorios por jurisdicción:

  • Río Negro (4.938 MUSD – 35%): Es la provincia más beneficiada en esta etapa gracias a la infraestructura de evacuación energética. Destacan el Vaca Muerta Oleoducto Sur (VMOS) con una inversión total de 2.720 MUSD y el megaproyecto de Licuefacción de Gas Natural (FLNG) operado por Southern Energy, que asciende a 6.878 MUSD totales.

  • San Juan (3.253 MUSD – 23%): Se consolida como el polo de la minería metalífera con el Proyecto Los Azules (2.672 MUSD totales), el de Carbonatos Profundos (520 MUSD) y las fases 8 y 9 de la mina de oro Veladero (380 MUSD).

  • Salta (2.588 MUSD – 18%):Impulsada por el auge del litio, registra el Proyecto Rincón (2.744 MUSD totales) y el yacimiento Diablillos(289 MUSD).

  • Mendoza (825 MUSD – 6%): Concentra sus fichas en el yacimiento minero PSJ Cobre Mendocino(613 MUSD totales) y la generación renovable con el Parque Solar El Quemado (212 MUSD).

  • Buenos Aires (747 MUSD – 5%): Alberga el Proyecto Siderúrgico Argentino Sidersa (286 MUSD totales), el Parque Eólico Olavarría (276 MUSD) y un tramo de la ampliación del Gasoducto Perito Moreno (GPM) (220 MUSD).

  • Catamarca (661 MUSD – 5%): Registra tres proyectos de minería de litio: Hombre Muerto Oeste (HMW) por 217 MUSD totales, Expansión Fase 1B por 251 MUSD y una porción de Diablillos por 193 MUSD.

  • Neuquén (476 MUSD – 3%): Computa la cabecera del oleoducto VMOS (480 MUSD totales) y un nodo del Gasoducto GPM (110 MUSD).

  • Santa Fe (277 MUSD): Anota el único proyecto puro de infraestructura portuaria con la Terminal Multipropósito Timbúes (277 MUSD totales).

  • La Pampa (205 MUSD): Registra el paso y compresión del tramo pampeano del Gasoducto GPM (220 MUSD totales).

El Bloque en Trámite: El “Efecto YPF” y los Proyectos Espejo

Los 21 expedientes en lista de espera acumulan 75.365 MUSD e invierten el peso de las provincias, colocando a la Cuenca Neuquina a la vanguardia de las proyecciones:

  • Neuquén (31.372 MUSD – 41,6% del total en trámite): El rol de la petrolera estatal YPF actúa aquí como el pivot absoluto del sistema. Su megaproyecto “LLL OIL”contempla una inversión anunciada de 25.000 MUSD, una cifra que duplica por sí sola el capital de todos los proyectos ya aprobados de la Argentina. A esto se suman desarrollos clave como Los Toldos II Este (Tecpetrol, 2.770 MUSD) y la Planta de Tratamiento Los Toldos (1.006 MUSD).

  • San Juan (21.500 MUSD – 28,5%): Dos colosos mineros de cobre controlados por Glencore y Vicuña Argentina lideran la espera: el Proyecto Vicuña (12.000 MUSD) y el Proyecto Pachón (9.500 MUSD).

  • Salta (8.156 MUSD – 10,8%): Destacan los proyectos de cobre y litio Taca Taca (3.600 MUSD), Pozuelos-Pastos Grandes (3.000 MUSD) y las iniciativas de la firma Posco (Sal de Oro I y II).

  • Río Negro (7.850 MUSD – 10,4%): Suma el segundo buque de licuefacción FLNG MKII (6.878 MUSD) y el Gasoducto dedicado para licuefacción compartidos con Neuquén (1.300 MUSD).

  • Catamarca (4.861 MUSD – 6,4%): Aguarda la megaobra de cobre Minera Agua Rica (3.800 MUSD) y expansiones de litio como Sal de Vida (638 MUSD).

YPF incrementó su producción en vaca Muerta, donde concentra sus inversiones en el upstream.

Luces y sombras del RIGI

El examen pormenorizado del RIGI expone desafíos jurídicos, distributivos y fiscales que la consultora Paspartú y especialistas sectoriales catalogan de “críticos”:

El Riesgo de “Pagar por lo que ya iba a ocurrir”: La inclusión del upstream en Vaca Muerta genera un severo riesgo fiscal. Se otorgan exenciones impositivas extremas a proyectos en áreas que ya eran altamente dinámicas, rentables y orientadas a la exportación antes de la vigencia del régimen. La falta de un tope por Vehículo de Proyecto Único (VPU) ante futuras ampliaciones imita los errores de la vieja Resolución MINEM 46/17, dejando las compuertas fiscales abiertas a la discrecionalidad oficial.

El “Agujero de Gusano” Normativo: Fijar una estabilidad regulatoria inmutable por 30 años funciona como un puente temporal que pretende blindar a las corporaciones del devenir democrático local. La pregunta de fondo es constitucional: ¿Puede una composición del Congreso congelar las potestades tributarias y soberanas de los legisladores de las próximas tres décadas?

El Súper RIGI sin I+D: El relanzamiento del esquema para “Nuevas Industrias” (hidrógeno verde, reactores SMR, baterías de litio, aeroespacial) bajo el formato de ultra-privilegio (tasa del 15% de Impuesto a las Ganancias y arancel cero a la importación) adolece de un defecto central: no exige contraprestaciones de transferencia tecnológica ni desarrollo de proveedores industriales locales. Sin estas cláusulas, el peligro de transformar estas fronteras productivas en meros talleres de ensamblaje de tecnología extranjera es estructuralmente alto.

¿Inversión genuina o enclave extractivo?

El RIGI avanza a paso firme hacia un incremento nominal de los niveles de Inversión Extranjera Directa (IED). Sin embargo, al desvincular los beneficios fiscales de la obligación de traccionar al entramado pyme y al empleo masivo, el diseño actual arriesga consolidar una economía de enclave.

Al igual que en experiencias históricas deficitarias en términos de articulación local, Argentina corre el riesgo de convertirse en un territorio donde los recursos estratégicos se extraen a velocidad récord, pero sin dejar capacidades tecnológicas instaladas, eslabonamientos industriales duraderos ni las divisas necesarias en las arcas del Banco Central para apalancar al resto de la sociedad.

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