ENERGÍA

La CNEA quiere que la PIAP vuelva a producir agua pesada

La presidenta de la Comisión Nacional de Energía Atómica, Adriana Serquis, aseguró que el Plan A para la PIAP es su reactivación para la producción de agua pesada para abastecer a las centrales nucleares. Dijo que la propuesta de Neuquén para producir hidrogeno aún no está madura.

La presidenta de la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA), Adriana Serquis, aseguró que el Plan A para la PIAP es su reactivación para la producción de agua pesada para abastecer a las centrales nucleares en marcha, en momentos que se está importando ese insumo porque la planta de Arroyito está paralizada desde 2017.

La funcionaria nacional no descartó las propuestas de reconversión del gobierno de Neuquén, pero ratificó que el principal objetivo es reanudar su producción histórica.

A fines de este mes vence la adenda del contrato de mantenimiento con la Empresa Industrial de Servicios de Ingeniería de Neuquén (ENSI), con lo cual la CNEA busca negociar con la Provincia de Neuquén beneficios como la eximición de impuestos para que la planta retome la producción luego de cinco años de parálisis.

“Desde que empezamos nuestra gestión, hace un año, uno de los proyectos que tenemos en mira es poner en marcha la planta como un sector estratégico para el país, que nos permite una soberanía en el ámbito de la energía nuclear y que con la transición energética lo vemos con mayor interés. Estamos viendo, tanto desde el punto de vista presupuestario como técnico, cuáles son las posibilidades”, explicó Serquis a RTN.

La funcionaria indicó que Nasa, la empresa que se encarga del funcionamiento de las centrales nucleares del país, “se encuentra ya desde el año pasado importando agua pesada”.

Serquis comentó que se estima que las centrales existentes demandarán unas 485 toneladas de agua pesada hasta el final de su vida útil de las centrales. “Con esa cifra se justifica la posibilidad de volver a poner en marcha la planta, más allá de que Nasa tiene el proyecto de la quinta central de la misma tecnología que las que están en funcionamiento, que requeriría al menos 500 toneladas más”.

Desde 2017, cuando la PIAP fue paralizada por el gobierno de Mauricio Macri, se realizan tareas de mantenimiento mínimo de las instalaciones.

“El mayor deterioro que se produjo fue la pérdida de personal, del capital intelectual, porque la planta tenía más de 400 operarios y desde 2017 tiene poco más de 100, tenemos que comenzar este año a incporrar gente que se vaya formando”, señaló la presidenta de CNEA.

“Ahora hay una alineación de intenciones, el gobierno nacional ha dado el refuerzo presupuestario a través de un decreto, pero los tiempos apremian, a fin de mes vence la extensión del contrato de mantenimiento con ENSI, estamos corriendo a contrarreloj para llegar a un nuevo acuerdo que contemple el plan de puesta en marcha”, aseveró.

“El refuerzo presupuestario contempla una muy preliminar etapa de esa puesta en marcha y por eso ahora quisiéramos el compromiso del gobierno nacional para el año próximo, cuando se va a necesitar el mayor aporte, y para ello también nos gustaría tener un buen acuerdo con la Provincia de Neuquén que garantice que todos los actores involucrados podamos trabajar en conjunto”, dijo Serquis.

Consultada sobre la propuesta del gobierno provincial de reconvertir la planta para la producción amoníaco, insumo base para la generación de hidrógeno, la funcionaria indicó que “hay que tener en cuenta que todavía el negocio y las etapas tecnológicas no están del todo maduras”.

“No hay oposición de la CNEA a que la planta pueda producir no sólo amoníaco sino también urea y fertilizantes, pero no es el objetivo principal que tenemos. Primero nos parece importante pensar en el proyecto de reactivación de la planta para la producción de agua pesada, y si es posible analizar el camino técnico para otros proyectos, y sobre todo saber quiénes van a ser los inversores. Todavía no está claro quien podría aportar ese financiamiento y quien son los interesados en invertir, más allá de que hay que sentarse a trabajar técnicamente”, agregó.

“Nos parece mas importante trabajar en la formación de la gente para la operación de la planta para su puesta en marcha”, remarcó Serquis, quien indicó que ese proceso de reactivación demanda entre 18 y 24 meses para la preparación del nuevo personal y volver a poner a la PIAP en condiciones.

Las propuestas de Neuquén

El gobernador Omar Gutiérrez adelantó que esta semana el jefe de Gabinete, Sebastián González, llevará propuestas a Nación para la reactivación y reconversión de la PIAP de Arroyito.

“No es una confrontación de nitrógeno versus agua pesada, o hidrógeno verde o azul, o fertilizantes; es la posibilidad de encarar esos cuatro andariveles para poner en valor nuestros recursos y concretar el desarrollo económico y social generando laburo y energía”, dijo Gutiérrez.

El gobernador pidió alcanzar acuerdos, sino “nos va a pasar como con las represas que vamos estar discutiendo y llegará un momento en que no habrá tiempo”.

“Si alguno quiere aprovechar para hacer uso de una cláusula de prórroga automática por vencimiento del plazo, digámoslo y no perdamos el tiempo”, sugirió Gutierrez en relación a la Fata de defunciones de la Secretaría de Energía de la Nación sobre las concesiones que vencen en 2023.

La PIAP cuenta con dos reactores de producción de amoníaco que se utilizan para separar el deuterio del agua del río Limay y producir agua pesada. El gobierno neuquino cree que pueden ser refuncionalizados para producir amoníaco, insumo clave para generar hidrógeno.

Según estudios realizados por la ENSI, para producir la versión azul se puede considerar el uso de gas natural junto a la captura del carbono que emite, y para la verde se puede utilizar energía proveniente de la propia Central Hidroeléctrica que se encuentra a metros de la planta, cuya potencia instalada es de 128 MW. También se puede desarrollar alguno de los parques eólicos que se encuentran en carpeta cerca de la misma planta.

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