OIL & GAS

El boom del crudo reconfigura Vaca Muerta: el gas asociado empuja el crecimiento y desplaza al gas seco

La extracción de gas como subproducto en las ventanas de líquidos traccionó toda la suba productiva de 2025. Mientras el volumen asociado saltó un 41,7%, la conexión de nuevos pozos en áreas gasíferas tradicionales se desplomó un 30%.

El mapa productivo de Vaca Muerta experimenta una transformación estructural que redefine las estrategias del midstream y la asignación de capital. Ya no son los yacimientos estrictamente gasíferos los únicos protagonistas del crecimiento. Los datos consolidados de 2025 confirman una tendencia evidente: la explosión productiva del petróleo está arrastrando consigo volúmenes récord de gas asociado, convirtiéndolo en el verdadero motor del shale gas argentino.

Durante el último año, la producción total de shale gas alcanzó los 75,2 millones de metros cúbicos diarios (MMm3/d), lo que representó un incremento interanual del 8,8%, según los datos del último informe dela consultora Economía & Energía. Sin embargo, al desglosar ese volumen, la asimetría es evidente: todo el crecimiento neto del sistema provino del gas asociado (ventanas de Black Oil, Volatile Oil y Wet Gas con bajo GOR), que se disparó un 41,7% hasta alcanzar los 23,2 MMm3/d.

Por el contrario, el segmento histórico de gas seco (Dry Gas y Wet Gas con alto GOR) sufrió una contracción del 1,5%, retrocediendo a 52,0 MMm3/d.

El mapa del Gas Seco: freno en la perforación y declino

Históricamente, el volumen gasífero no convencional se apalancó en el desarrollo del gas seco, cuya producción actual mantiene una altísima concentración: apenas cinco áreas explican más del 80% de la extracción en este segmento.

El 2025 dejó un balance dispar para estos bloques insignia. Solo dos lograron sostener la curva en alza: Fortín de Piedra, que alcanzó los 15,9 MMm3/d (un incremento marginal de +0,3 MMm3/d), y Sierra Chata, que subió a 5,0 MMm3/d (+0,6 MMm3/d).

El resto del top 5 acusó recibo de la redirección de los equipos de perforación hacia el crudo y registró contracciones respecto a 2024:

  • Aguada Pichana Este: 9,5 MMm3/d

  • Aguada Pichana Oeste (incluye Aguada del Castro): 7,6 MMm3/d

  • Rincón del Mangrullo: 4,2 MMm3/d

Este retroceso no es casual y tiene un correlato directo en el nivel de actividad en el terreno. Durante 2025, la cantidad de pozos enganchados en la ventana de gas seco se desplomó un 30% interanual. Las operadoras pasaron de conectar 56 pozos en 2024 a apenas 39 el año pasado, evidenciando una fuerte desaceleración en el desarrollo del recurso puro.

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La Calera y la tracción del petróleo

Mientras el gas seco muestra este amesetamiento, los números del gas asociado evidencian un salto formidable. La actividad de perforación compensó la balanza: los pozos conectados de gas asociado pasaron de 29 en 2024 a 39 en 2025, igualando por primera vez a los pozos gasíferos puros.

Este segmento tiene un líder indiscutido que tracciona los volúmenes a nivel cuenca: La Calera. El yacimiento operado por Pluspetrol inyectó 9,9 MMm3/d (sumando 2,8 MMm3/d adicionales en el año) y representa por sí solo el 43% de toda la producción de gas asociado de la formación.

El resto de los aportes de este segmento proviene del corazón petrolero de Vaca Muerta, fuertemente apalancado en las cuatro áreas con mayor desarrollo de la ventana de Black Oil:

  • Loma Campana: 3,0 MMm3/d

  • Bandurria Sur: 1,9 MMm3/d

  • La Amarga Chica: 1,4 MMm3/d

  • Bajada del Palo (Este y Oeste): 1,0 MMm3/d

La inercia de estos bloques es tal que alteró el ranking histórico de crecimiento. A excepción de la mencionada recuperación de Sierra Chata, en 2025 las cinco áreas con mayor incremento en la producción total de shale gas pertenecieron a las ventanas de líquidos.

La reconfiguración plantea un desafío enorme. Con el crudo traccionando la actividad durante los 12 meses, el gas asociado fluye de manera constante, inyectando presión sobre un sistema que, ante la falta de demanda estival, obliga a realizar cierres masivos (shut-ins) que en 2025 alcanzaron picos de 29 MMm3/d en la ventana de gas seco.

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