El “Efecto Ormuz”: Cómo la crisis en Medio Oriente acelera el despegue definitivo de Vaca Muerta
Un análisis de Rystad Energy revela que el precio del crudo a 100 dólares podría sumar 2,1 millones de bpd en Sudamérica para 2035. En este tablero, Vaca Muerta lidera el crecimiento regional con proyecciones de hasta 1,8 millones de barriles diarios en escenarios de máxima inversión.
El conflicto desatado en el Estrecho de Ormuz sacudió el tablero energético global y forzó una corrección drástica en las estimaciones de precios. La consultora Rystad Energy ajustó su pronóstico para el barril Brent de 60 a 89 dólares promedio para 2026. Este escenario de precios altos abre una ventana inmejorable para Sudamérica. La región ostenta el potencial de sumar 2,1 millones de barriles diarios (bpd) adicionales para mediados de la próxima década.
En este contexto geopolítico tenso, Vaca Muerta se consolida como la joya principal para captar nuevas inversiones. El desarrollo no convencional neuquino lidera el dinamismo en el Cono Sur. La producción de crudo actual en la cuenca ronda los 600.000 bpd. Los analistas proyectan un salto hacia el millón de barriles para el cierre de esta década. Hacia 2035, el volumen alcanzará los 1,5 millones de bpd bajo un esquema de precios estándar.
Si el barril sostiene la barrera de los 100 dólares, el techo neuquino sube aún más. Las proyecciones más optimistas ubican la extracción local en 1,8 millones de bpd. Para lograr esta marca, la infraestructura de transporte resulta determinante. El oleoducto Vaca Muerta Oil Sur (VMOS) funcionará como el límite operativo crítico que habilitará la evacuación masiva hacia los puertos.
El rol geopolítico de Sudamérica
La crisis en Medio Oriente desnudó la fragilidad de las cadenas de suministro internacionales. Radhika Bansal, vicepresidenta de Rystad Energy, destacó que Sudamérica representa hoy la fuente más importante de suministro adicional a nivel global. La región ofrece escala comercial, excelente calidad geológica y una estabilidad política muy superior a la de los países árabes.

Los ingresos de los estados sudamericanos crecerán en 43.000 millones de dólares este año gracias a la suba del precio del petróleo. Brasil, con Petrobras a la cabeza, capitaliza la mayor porción de este salto. Los ambiciosos desarrollos offshore en territorio brasileño, Guyana y Surinam aportarán más de 1 millón de barriles equivalentes diarios en los próximos diez años.
Venezuela y el apetito exportador hacia Asia
El mapa petrolero regional también suma novedades desde el norte. Venezuela retorna al radar de las grandes operadoras tras el cambio de escenario político ocurrido en enero. La consultora calcula que el país caribeño puede incorporar 910.000 bpd para 2035 si se consolidan los cambios y se levantan las sanciones. Los bajos costos operativos seducen a gigantes como Shell y ExxonMobil, quienes ya evalúan los yacimientos.
Desde el plano local, Argentina mira a Asia para colocar sus futuros excedentes. El informe ratifica que China se posicionará como el destino excluyente de exportación para el shale oil neuquino. El crudo liviano extraído de la roca madre encaja perfectamente en las refinerías asiáticas. Los envíos hacia el mercado chino cobrarán un ritmo constante y firme a partir de 2027.
Capacidad de ejecución y entorno de negocios
El éxito de la industria no depende exclusivamente de los recursos en el subsuelo. La capacidad de ejecución de las obras y la agilidad de las cadenas de suministro marcan el verdadero ritmo de la actividad. A nivel global, los cuellos de botella en la construcción de buques de producción flotante (FPSO) demoran el avance de los yacimientos marinos. En Argentina, la disponibilidad de equipos de perforación y sets de fractura representa un desafío constante.
Los países necesitan marcos regulatorios previsibles para traccionar los capitales necesarios. Las naciones que aceleren los permisos y ofrezcan reglas fiscales claras capturarán los beneficios del actual ciclo alcista. Aquellos mercados que demoren sus decisiones o impongan trabas burocráticas perderán las inversiones frente a competidores mucho más ágiles.









