OIL & GAS

El fondo de mar de 140 millones de años que Jorge Sapag llevó a la AOG Patagonia

El exgobernador de Neuquén presentó "Vaca Muerta, tesoro y faro para la Argentina" a sala llena. Reveló detalles inéditos de los primeros contratos, destacó el rol de Alberta y trazó el plan para alcanzar los dos millones de barriles diarios.

El exgobernador Jorge Sapag sostiene una muestra de roca de Vaca Muerta frente al auditorio de la AOG Patagonia.El exgobernador Jorge Sapag sostiene una muestra de roca de Vaca Muerta frente al auditorio de la AOG Patagonia.

A sala llena en el auditorio principal de la AOG Patagonia, el exgobernador Jorge Sapag presentó su libro “Vaca Muerta, tesoro y faro para la Argentina”, con la moderación del periodista y director de Patagonia Shale, Cristian Navazo. Sapag inició su exposición con una muestra cilíndrica de roca oscura. El exmandatario explicó que la extrajeron a 2600 metros de profundidad. “Es un fondo de mar antiguo de hace 140 millones de años”, detalló ante los ejecutivos de la industria. Esa porción de subsuelo concentra la flora y fauna marina que posiciona a la Argentina como la segunda reserva mundial de gas no convencional y la cuarta en crudo. Sapag recordó también a Charles Weaver, el geólogo estadounidense que en 1932 bautizó a la formación tras encontrar afloramientos en la cordillera neuquina.

Para ilustrar el espíritu pionero de la región, el exgobernador citó una profecía de San Juan Bosco de 1880. “Patagonia,Patagonia. ¿Cuántos ríos de petróleo surcarán por tus venas?”, recitó. Luego, conectó esa visión con la historia de su propia familia, al recordar a la empresa minera Sapag Hermanos, fundada en 1933 para la extracción de baritina y bentonita.

El factor Alberta y la licencia social ambiental

El desarrollo del shale en Neuquén no ocurrió en el vacío. Requirió un marco regulatorio sólido y aliados estratégicos. Sapag aprovechó la presencia de funcionarios canadienses en el público para destacar un hito clave. La provincia de Alberta aportó el know-how regulatorio necesario para viabilizar el fracking. Entre ellos se encontraba Benigno Rojas, quien fue quien le dio la idea de explotar el shale en la provincia de Neuquén.

“Si hoy Vaca Muerta se desarrolla en la provincia de Neuquén es porque la provincia de Alberta, que es provincia hermana de Neuquén, nos dio gratis todos los conocimientos”, afirmó Sapag. Esta transferencia técnica permitió sancionar la Ley Provincial 2867, la primera norma argentina en regular la fractura hidráulica.

Con estas reglas claras, Neuquén enfrentó los cuestionamientos de los sectores opositores al extractivismo. Sapag desestimó el “falso dilema ambiental” que plantea elegir entre el cuidado del entorno y la industria. “Es desarrollo respetando el medio ambiente”, sentenció el exmandatario con firmeza.

Jorge Sapag y Benigno Rojas, asesor de la provincia de Alberta, Canadá.

Loma Campana: la piedra fundacional del modelo factoría

El punto de quiebre para la cuenca neuquina llegó con el ingreso del capital internacional y la confirmación del potencial comercial. Sapag recordó la licitación de 22 áreas bajo el plan “Nuevos horizontes geológicos”. Rememoró las duras críticas que recibió por prorrogar concesiones petroleras diez años antes de su vencimiento.

Sin embargo, el tiempo validó la estrategia. Empresas como Apache, Shell, Total y Exxon comenzaron a invertir para explorar la roca madre. Sapag destacó especialmente la llegada de XTO (subsidiaria de Exxon) en 2010. Poco tiempo después, en 2013, ocurrió el verdadero punto de inflexión operativo.

“En el 2013 fue el primer desarrollo masivo cuando se aprueba Loma Campana a YPF Chevron por 35 años”, remarcó Sapag. Ese bloque superó todos los pronósticos. Hoy, la concesión lidera la producción nacional de petróleo y demostró que la formación neuquina compite mano a mano con cuencas maduras como Permian en Estados Unidos.

El objetivo macro: dos millones de barriles y el Fondo Soberano

Más allá del repaso histórico, el libro de Sapag funciona como una hoja de ruta para el corto y mediano plazo. El exgobernador proyecta un escenario viable para alcanzar una meta transformadora: triplicar la producción actual. El objetivo central apunta a extraer dos millones de barriles diarios hacia el año 2035.

Para lograr este salto de escala, Argentina necesita resolver sus debilidades macroeconómicas. El país debe multiplicar sus exportaciones y alcanzar los 50.000 millones de dólares anuales en envíos energéticos. La construcción de nuevos ductos, plantas de GNL y puertos de aguas profundas resulta imperativa.

Finalmente, Sapag lanzó una advertencia sobre la gestión de esta abundancia financiera. Mencionó el riesgo de la “enfermedad holandesa”, donde el exceso de divisas petroleras destruye la competitividad de otras industrias. Para evitarlo, propuso imitar el modelo noruego e instó a fortalecer el fondo anticíclico soberano, garantizando que los recursos de hoy financien el desarrollo de las próximas generaciones.

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