Milei anuló un decreto clave en la privatización de las represas
El Ejecutivo oficializó la venta de accciones de Alicurá, El Chocón–Arroyito, Cerros Colorados y Piedra del Águila, en Neuquén y Río Negro.
El Gobierno nacional volvió a dar un volantazo. Con el Decreto 590/2025, Javier Milei anuló hoy el 564/2025, publicado el 8 de agosto, y redefinió el camino hacia la privatización de las represas del Comahue. El trasfondo va mucho más allá de un error formal en la redacción del decreto anterior: revela los problemas entre las áreas técnicas del Ministerio de Economía y la empresa estatal Enarsa, a la cual ya le colgaron el cartel que dice “en venta”.
De esa forma, el Presidente debió oficializar hoy, mediante el Decreto 590/2025, la venta de acciones de las represas Alicurá, El Chocón–Arroyito, Cerros Colorados y Piedra del Águila, en Neuquén y Río Negro.
Pero para llegar a concretar el desprendimiento de Enarsa de las acciones en las hidroeléctricas del Comahue, la Casa Rosada entendió que sin acuerdo con las provincias de Neuquén y Río Negro el plan podía naufragar.
La marcha atrás revela un dato central de la política argentina: en materia de recursos naturales, las provincias tienen la llave. Y en este caso, supieron jugarla con astucia.
La pulseada Nación–provincias
Durante meses, los gobernadores Rolando Figueroa y Alberto Weretilneck libraron una batalla silenciosa pero firme. Exigían que la nueva etapa de concesiones no repitiera los vacíos de los años 90, cuando el Estado nacional otorgó la operación de las represas sin contemplar plenamente los derechos de las jurisdicciones dueñas del recurso hídrico.
El acuerdo final les dio la razón: más regalías, canon por el agua, posibilidad de cobrarlas en especie, precio en dólares para la energía, fondos para obras de protección y un compromiso concreto de ejecutar, en un plazo de 24 meses, los estudios de seguridad hídrica pendientes desde un fallo de la Corte Suprema de 2009.
Para la Patagonia, el desenlace es histórico: por primera vez, los ríos no se negocian solo en Buenos Aires.
Milei entre la ortodoxia y el pragmatismo
El caso de las represas refleja la tensión interna del gobierno libertario. Milei mantiene su impronta privatizadora: el objetivo sigue siendo licitar el control de los complejos hidroeléctricos mediante un concurso internacional. Pero el costo político de ignorar a las provincias lo obligó a recalibrar.
En otras palabras: Milei debió negociar. Y esa negociación marca un contraste con su retórica de “no transar nunca”. La realidad federal lo empuja a un terreno donde los gobernadores son, inevitablemente, socios y contrapesos.

El Congreso y lo que viene
Aunque el decreto ya está en marcha, la discusión no quedará encerrada en los despachos del Ministerio de Economía. La oposición buscará capitalizar el triunfo provincial para cuestionar la estrategia privatizadora. No sería extraño que la pulseada llegue al Congreso bajo la forma de proyectos para blindar los beneficios conquistados por Neuquén y Río Negro.
A su vez, el Gobierno deberá apurar la licitación: tiene 60 días para lanzar el concurso público. Allí se verá si el interés privado acompaña el esquema acordado o si las condiciones, pensadas para reforzar a las provincias, ahuyentan a potenciales oferentes.
La historia de las represas del Comahue no es solo una cuestión técnica o energética. Es una señal política potente: la Patagonia puede unirse y torcerle el brazo al Gobierno nacional. En un país federal, donde los recursos naturales son propiedad de las provincias, la unidad regional se convierte en un factor de poder.
Milei lo aprendió en carne propia. Y aunque logró mantener su bandera privatizadora, debió ceder terreno.









