OIL & GAS

El off shore desde adentro: qué dicen de la sísmica los especialistas

Un ingeniero con amplia experiencia en el offshore y un capitán de buques de exploración en el mar detallan cómo la actividad convive con estrictas normas para cuidar el ambiente oceánico.

Por Laura Hevia

Pese a que Argentina cuenta con una vasta plataforma marina, hasta el momento es la zona menos explorada del territorio. A diferencia de lo que sucede en nuestro país, Diego Lamacchia y Guillermo Reidy han recorrido el mar profundo de países como Noruega, donde la actividad off shore genera niveles de producción similares a los de Vaca Muerta, o en Brasil, donde se alcanzaron récords de hasta los 1.3 millones de barriles diarios.

Lamacchia es ingeniero civil egresado de la UBA y especialista en sistemas de producción de hidrocarburos en el mar desde hace casi 30 años. En diálogo con Patagonia Shale, explicó que la actividad sísmica ha tenido grandes avances desde sus inicios y aseguró que se realiza de forma sostenible, minimizando el impacto en el medioambiente, uno de los puntos que más se cuestionan de los proyectos.

“Hay normas y protocolos de seguridad que se siguen en todos los procesos y que incluyen el mantenimiento y la desafectación. Está todo controlado, no somos improvisados porque si estamos en el medio del mar y nos olvidamos una tuerca, perdemos millones y millones de dólares”, ilustró Lamacchia.

“La sísmica se ha realizado muchísimo en los últimos 40 años en Argentina. Actualmente tenemos unas 10 plataformas fijas del país que proporcionan el 17 por ciento del gas del país”, agregó el ingeniero en línea con los datos que días atrás proporcionó el Instituto Argentino del Petróleo y el Gas (IAPG) ante la reacción de grupos ambientalistas.

Por otro lado, opinó que “hay un desconocimiento total de cómo se realiza la actividad y de las cosas que se hacen. No hay explosiones, es una tarea que se realiza de manera sostenible y obteniendo un beneficio económico”.

En este sentido, destacó que el tiempo y la infraestructura de las sísmicas son aprovechados en muchos países para el estudio de los ecosistemas marinos. Sin embargo, en Argentina no hubo acuerdos ni fondos del Gobierno nacional para permitir a científicos del Conicet acceder a las exploraciones, diseñar una línea de base que permita obtener datos del impacto real de la actividad y estudiar la vida marina a 400 kilómetros de la costa.

“La ecología y el desarrollo pueden ir de la mano siempre y cuando los desarrollos económicos minimicen el impacto ambiental y eso estamos haciendo”, agregó Lamacchia.

“La sísmica no mata ballenas”

A tono con quienes manifestaron que la sísmica causaba la muerte o la migración de ballenas, Lamacchia señaló que las ondas emitidas por los aires comprimidos que se usan durante la exploración poseen entre 200 y 250 decibeles: “Esto puede producir desorientación en los cetáceos, por esta razón, se requiere que no estén en la zona de la prospección y para eso se establece una zona de exclusión que permite hacer la exploración. Luego se hace un arranque suave para que los animales, si los hay, se alejen”.

Por otro lado, argumentó que “quienes se oponen a este desarrollo aseguran que las ondas se propagan por miles y miles de kilómetros, pero se olvidan de mencionar el efecto de atenuación del sonido que permite que a unos 450 metros, las ondas sean casi inaudibles”.

“Ya se han realizado miles y miles de kilómetros de sísmica off shore en el mundo y no ha habido consecuencias en la pesca o en el mar. En el caso de los bloques adjudicados a Equinor, (CAN100, CAN108 Y CAN114) estamos a 400 kilómetros de la costa y a 1000 metros de profundidad, es un área muy pequeña del mar”, dijo en relación a otro de los cuestionamientos que se hacen desde la industria de la pesca.

“El mar es nuestro hogar”

Guillermo Reidy navega por el mar hace 19 años, desde entonces como capitán ha encabezado exploraciones sísmicas a lo largo y ancho del planeta guiando a los buques que permiten determinar la ubicación de los reservorios de gas y petróleo bajo el lecho marino.

Al igual que Lammachia, señaló que la industria marítima, y especialmente la del off shore, tiene que cumplir muchos requisitos que van desde convenios internacionales de la mano de la Organización Marítima Internacional de la ONU, el convenio SOLAS (para la seguridad de la vida humana en el mar), el código ISM (de seguridad de la vida humana y el medioambiente en el mar) y diferentes certificados obligatorios para que un buque pueda operar: “Éstos son controlados cada 5 años con auditorias que también verifican la cantidad de emisiones de carbono o el manejo de la basura, entre otras cosas”, señaló.

Antes de partir a la zona, el buque contratado debe ser requisado y controlado por Prefectura Naval Argentina, previamente también hace lo mismo la petrolera que pagará el servicio que “muchas veces tienen protocolos más estrictos que la OMI”, agregó Reidy.

“Algunas veces las prestatarias tienen que mejorar sus sistemas. No son improvisados porque en la industria sísmica existe la reputación y las menos interesadas en dañar el medioambiente son las empresas, incluidas las grandes petroleras”, afirmó.

Entre 2017 y 2020 en el país se hicieron 120 mil kilómetros de sísmica, en esta ocasión Reidy contó que no se registró ningún incidente ambiental y que, además, por sugerencia de la empresa se incorporaron observadores marinos a los buques: “Los biólogos marinos pudieron recolectar datos muy valiosos que de otra forma no se podrían porque no hay financiamiento para llevarlos a 300 o 400 kilómetros de la costa. Daban charlas a bordo para la tripulación y personalmente aprendí un montón de cosas sobre la biodiversidad en mi país”.

Reidy se considera un acérrimo defensor de la vida marina, producto de sus años arriba de embarcaciones: “El medioambiente es una de nuestras prioridades, pero no solo hablando de los cetáceos sino de nosotros los humanos”, afirmó.

Sostuvo que como capitán de buque de sísmica exploró muchas plataformas extranjeras, pero que su deseo siempre fue conocer más de la argentina, “cerca de casa”.

En relación a la pesca, explicó que el trabajo de exploración sísmica requiere de mucha colaboración y comunicación fluida con todos los barcos que se encuentran en cercanía: “Cuando trabajamos en 2017 tuvimos mucha colaboración de los capitanes de buques de pesca, nos pasábamos la información de las ubicaciones o dónde estaban sus redes para no dañar sus equipos ni los nuestros. Trabajamos con buques argentinos, uruguayos y de bandera coreana que estaban fuera de la plataforma argentina y siempre hubo una buena colaboración porque, más allá de que venimos a hacer un estudio, no somos los dueños del lugar y no podemos obligar a nadie a irse. Siempre se hace una planificación para ver con qué nos vamos a encontrar y dentro de eso la comunicación y la información son esenciales”, resaltó.

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