OIL & GAS

YPF en Vaca Muerta: activa el “Modo Fábrica” para 2026 y define su salida final de los campos maduros de Neuquén

YPF dejará de explorar los límites para dedicarse a manufacturar pozos. Esperar alcanzar los 400 mil barriles diarios de petróleo operado para 2028.

YPF espera alcanzar una producción operada de 400 mil barriles diarios en Vaca Muerta hacia 2028.

Para YPF, la etapa exploratoria en Vaca Muerta terminó. Con una producción operada que saltó de los 95.000 barriles diarios en diciembre de 2023, al asumir la gestión actual, a los 206.000 actuales, la petrolera de bandera se prepara para un 2026 donde la palabra clave será “factoría”. El objetivo es superar los 400 mil barriles diarios en 2028.

El mensaje es contundente: se acabaron los pilotos. El año que viene se terminan los testeos; “todas las áreas tienen ya su programa de desarrollo masivo hasta 2031”, señalaron desde la compañía a Patagonia Shale. Esto implica un cambio de paradigma: YPF dejará de explorar los límites para dedicarse a manufacturar pozos.

La obsesión por el “Permian Argentino”

El driver de esta expansión no es solo geológico, sino financiero. El CEOm y presidente la la petrolera, Horacio Marín, está obsesionado con la eficiencia operativa para equiparar los costos de Vaca Muerta con el Permian estadounidense.

Los números que maneja la torre de Puerto Madero indican que la eficiencia en fractura registra una mejora superior al 30% y la velocidad de perforación aumentó un 25%. El dato que más orgullo genera en la gestión es el bombeo efectivo de agua para fracturar los pozos y liberar el petróleo que empapa la famosa roca madre Vaca Muerta. “Estamos bombeando un promedio de 20 a 22 horas por día, con picos de 24 horas. Nadie en la cuenca había logrado sostener eso”, aseguran.

A esto se suma la masificación del Dual Fuel (fracturar usando gas del propio campo en vez de diésel), lo que derrumba los costos operativos y mejora la huella de carbono.

El dilema de Puesto Hernández y la salida de Neuquén

Mientras Vaca Muerta acelera, YPF sigue limpiando su portfolio. Tras la salida de Santa Cruz (el “conejillo de indias” del Proyecto Andes) y Tierra del Fuego, la lupa está puesta en lo que queda de convencional en la Cuenca Neuquina y Mendoza, específicamente en áreas históricas como Puesto Hernández.

Aquí, la estrategia -aseguran- es pragmática: “No vamos a pagar para irnos, pero tampoco nos quedaremos si la escala no da rentabilidad”.

La petrolera evalúa si existe potencial para aplicar técnicas de recuperación o encontrar “trampas” geológicas que justifiquen retener el activo. “Estamos analizando geológicamente si nos quedamos con ciertas zonas. Si logramos ‘trapear’ algo interesante, nos quedamos. Si la escala es chica y nos distrae del core de Vaca Muerta, se vende”, explican desde la empresa, que espera presentar un plan de salida viable a la Provincia en breve.

Para 2026, el principal desafío no está en el subsuelo, sino en la superficie. La velocidad de perforación hoy supera la capacidad de las instalaciones (facilities), y genera una “producción retenida”. La apuesta total está en el oleoducto Vaca Muerta Sur, la arteria que permitirá evacuar este tsunami de crudo hacia el Atlántico, y liberar el potencial exportador de la compañía.

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